Francisco José es un experimentado luthier en la restauración, reparación y mantenimiento de instrumentos de viento metal y viento madera. Comenzó su aventura hace unos 15 años y, desde entonces, por su taller han pasado todo tipo de estos instrumentos de diferentes puntos de España, incluso de más allá de nuestras fronteras.
Entrevista con Francisco José García Piña, gerente y luthier
Pregunta.- Comencemos hablando un poco acerca de la historia de este negocio, ¿cómo te iniciaste en esta actividad y porque decidiste emprender con este negocio?
Respuesta.- Yo era mecánico de profesión y comencé a aplicar la mecánica en la música porque soy músico desde los 6 años. Vengo de familia de joyeros y relojeros, y muchas técnicas se comparten.
Comencé en esto hace unos 15 años prácticamente como una “broma”, aplicando la mecánica a mis instrumentos. Luego, algunos amigos, sorprendidos, me decían: “¿Has sido capaz de arreglar esto?”, y comenzaron a traerme sus instrumentos para repararlos y, así, se fue corriendo la voz entre unos y otros.
Al final, tuve que empezar a formarme mucho más porque había cosas que desconocía. Hice diferentes cursos y formaciones con profesores en Suiza y Alemania, concretamente con el suizo Vicent Liaudet, y el alemán, Wolfgang Puszkar. A raíz de estas formaciones comencé mi activad más profesionalmente.
Comencé en el taller de reparación de relojes de mi abuelo que estaba dentro de una casa. Luego un segundo taller con la ampliación de este, y, en el año 2017, abrí mi tercer taller, que es el actual, en la calle Regente María Cristina nº 15 de Moral de Calatrava.

P.- ¿Qué servicios se ofrecen desde García Music?
R.- Mantenimiento, reparación y fabricación de material de instrumentos de viento metal y viento madera.
Es un oficio 100 por 100 artesano en el que se trabaja mucho la madera, puesto que los clarinetes o los oboes son de madera granadilla y de ébano, y los instrumentos de viento metal, incluso saxofones, que son instrumentos de latón, donde se trabaja mucho el zapatillado, golpes, soldaduras de plata, etc.
P.- ¿A qué tipo de público van dirigidos sus servicios?
R.- El 80% de mi trabajo lo realizó a clientes particulares que precisan de un mantenimiento, una rotura o ajustes para dejar los instrumentos otra vez bien afinados. El otro 20% suelen ser bandas de música que suelen tener un stock importante de instrumentos, los cuales, necesitan de un mantenimiento periódico.
Muchos de los clientes particulares con los que trabajo están vinculados con bandas de música, pero de igual forma hay clientes que les gusta aprender un instrumento y no tocan en ningún tipo de banda, simplemente por el gusto de tocar un instrumento, y claro, también precisan de un mantenimiento.
P.- Y en cuanto al radio de cobertura, ¿tiene clientes más allá de la provincia?
R.- La mayor clientela la tengo en la comarca, pero a mí taller han llegado instrumentos de toda Castilla-La Mancha, de Galicia, de Navarra, de La Rioja, de Valencia… prácticamente de toda España, incluso también me han llegado algunos de Inglaterra, Italia y Francia.
P.- ¿Alguna anécdota que nos puedas contar que te haya pasado con algún instrumento?
R.- Bueno, ha habido varias reparaciones que han precisado de muchas horas de trabajo. Por ejemplo, recuerdo que un niño que iba en bicicleta se cayó de ella con una trompeta que llevaba en la mano y la hizo polvo, o en una romería que un músico apoyó su tuba en el suelo y la piso un caballo, precisando de 190 horas de reparación.
P.- ¿La gente es más de reparar o de comprar de nuevo un instrumento?
R.- Ahora mismo existe mucho instrumental asiático y, muchos padres, no quieren gastarse de primeras un dinero excesivo en un instrumento para sus hijos por si luego no les gusta. Entonces, cuando llega el momento del mantenimiento o reparación de esos instrumentos, precisa de un trabajo en horas que muchas veces vale más que el propio instrumento. Lo contrario que sucede cuando compramos instrumentos profesionales de calidad, que cuando necesitan ese mantenimiento, no va a superar el valor de ese instrumento a la hora de repararlo.
P.- Para finalizar, ¿cómo es el día a día en García Music y que objetivos te marcas para seguir creciendo?
R.- El trabajo de luthier, que es como se denomina a esta profesión, es una labor artesana y cada día y cada instrumento es diferente. Por ejemplo, puede llegarte un saxofón para ajustarlo, o que se ha caído y se le ha aplastado la campana, otro al que en vez de la campana ha sido el codo, hay que ajustarlo porque después de repararlo no funciona, etc. Asimismo, también fabricamos las piezas de los instrumentos, muchas veces porque son difíciles de conseguir, y otras veces porque algunos instrumentos ya antiguos directamente no existen esas piezas. Por tanto, cada día es una aventura por decirlo así.
Texto y foto: Ayer&hoy






