No acaparan grandes titulares de prensa, no suelen ser protagonistas, no son famosos ni famosas, pero sí son personas que ayudan a otras personas, son gente solidaria con sus semejantes, son los que siempre acuden cuando otros lo están pasando francamente mal… Ellas y ellos son los donantes de sangre. Y la entidad que los coordina en Ciudad Real es la Hermandad Provincial que, con 51 años de historia a sus espaldas, viene desarrollando una labor meritoria, impagable, valiosísima y muy fructífera para la perfecta coordinación con los centros de transfusión de sangre.
La hermandad echó a andar en 1972 siendo presidente Arturo Hernández Palacios, al que le han seguido otros ocho presidentes.Su carácter provincial le permite organizar actos y maratones en cualquier punto de la geografía ciudadrealeña. La actual presidenta, Matilde Santiyán Cano, que va camino de cumplir los 20 años en el cargo, aunque llegó a la hermandad en 1990, reconoce que el acto de la donación en sí no ha cambiado tanto en este medio siglo: “Desde nuestros comienzos, todas las extracciones programadas se han caracterizado por su máxima calidad y seguridad, desplazándose médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, conductor y un administrativo de la hermandad, además del aparataje, camillas y material necesario”. Si en algo ha mejorado, ha puntualizado Santiyán, ha sido en las programaciones, “mucho más definidas; hay que tener en cuenta que los hombres pueden donar 4 veces al año y las mujeres 3, por lo que se debe establecer un turno correlativo en las localidades”, y en los espacios utilizados, como centros de salud y locales cedidos por los respectivos ayuntamientos.

Como cualquier otra hermandad del ramo, el fin principal es la captación de donantes, la promoción, el envío de cartas y llamadas, diseño de carteles…; en definitiva, el trabajo diario que supone organizar y coordinar a cientos y cientos de personas para que se consiga la cifra global de 16.000 unidades de sangre en un año en Ciudad Real, siendo los segundos más solidarios de la región, a la par que Toledo. Esta organización sin ánimo de lucro recibe una subvención del SESCAM que destina al mantenimiento de 4 administrativos, un conductor, material de oficina, vehículo, reparaciones, bebida, bocadillos y propaganda.
La Hermandad siempre ha ido de la mano del Centro de Transfusión del hospital ciudadrealeño en la programación de campañas o maratones de donación. De ahí que haya contado desde sus orígenes con algún espacio cedido, primero por el Insalud, luego por el Sescam, como fue la oficina en el Banco de Sangre del antiguo hospital de Alarcos, las dependencias en el Centro de Especialidades o ahora una sala frente al Banco de Sangre, en la planta baja del Hospital de Ciudad Real. Las transferencias sanitarias, en 2001, trajeron la red de hemoterapia y hemodonación de Castilla-La Mancha conectando todos los centros de donación de la región, “se dio respuesta de forma más ágil a las necesidades de sangre en cualquier punto de la región; también identificó a los donantes con un número de registro universal”. Anterior a ello, merece destacar el acuerdo con la Fundación Josep Carreras de donación de médula ósea.

Episodios más significativos.- Los episodios más significativos para la Hermandad Provincial de Donantes han sido la explosión de Enpetrol en Puertollano, en 2003, con 9 fallecidos, “estábamos aún en Alarcos, no dábamos abasto para guardar las donaciones”, o los atentados de Atocha en Madrid en 2004, “fuimos de los primeros en mandar sangre a Madrid, la gente respondió maravillosamente”.
En enero de 2005, el Ayuntamiento de Ciudad Real instaló en los jardines del Quijote Arena el Monumento a los Donantes de Sangre, “todo fueron facilidades por parte del entonces alcalde, Francisco Gil-Ortega; se ubicó en ese lugar porque el BM Ciudad Real llegó a ser campeón del mundo y ello le daba más visibilidad”. En 2017, la escultura fue trasladada frente a consultas externas del nuevo hospital, siendo reinaugurada por la alcaldesa, Pilar Zamora.
En cuanto a la pandemia del Covid-19, los donantes respondieron al 100%, de tal manera que las donaciones aumentaron más de un 7%. A este respecto, Matilde Santiyán rompe una lanza en favor de todos los profesionales sanitarios, de los ayuntamientos, de las Juntas locales y de los donantes, “nos lo pusieron muy fácil, los centros de salud eran la zona cero de la pandemia y no se podían realizar la extracciones colectivas de sangre; solicitamos la ayuda de los ayuntamientos para que nos cedieran espacios más grandes como pabellones polideportivos, así pudimos mantener las distancias de seguridad y realizar las extracciones con garantía, desinfectando la zona antes y después de la extracción”, explica.

También cabe mencionar los maratones realizados en diversos puntos, comenzaron en la Plaza Mayor de Ciudad Real en 2012, y se ha ido alternando su realización entre la Diputación y el antiguo Casino de Ciudad Real, “son una pantalla estupenda para que se sepa cómo trabajamos, lo agradecemos sinceramente; pero también es importante mantener una regularidad en la donación, los enfermos necesitan sangre todos los días”. También se realizan campañas en diferentes localidades y en centros como la Base de Helicópteros de Almagro, la Comandancia de la Guardia Civil, institutos, Universidad, o el Balonmano Caserío, entre otros.
El relevo generacional es prioritario para mantener esta actividad solidaria. Familias enteras viven la hermandad y son donantes o futuros donantes, “resulta gratificante ver a los niños en nuestras asambleas, les encanta venir, disfrutan con la medalla o el bocadillo”, nos cuenta Matilde. Muchos de ellos llegan a ser donantes regulares, otros no, pero, en general, la juventud responde de forma extraordinaria a las campañas de extracción.
Últimamente, la Hermandad apuesta por la plasmaféresis que permite extraer sólo el plasma y revierte la sangre y la hemoglobina al cuerpo del donante, “su duración es mayor a la de una donación normal, de 30 a 35 minutos, pero la ventaja es que se puede donar cada 15 días”. Disponen de 5 aparatos a la espera de poder aumentar el número.
De relevancia también son las asambleas en las que se entregan distintos reconocimientos, como insignias de bronce por 10 donaciones, plata por 20 donaciones y oro por 35 donaciones; el Gran Donante Provincial recibe un reloj personalizado por 50 donaciones y Gran Donante Corazón de Oro por 100 donaciones. “como en las donaciones ya hemos superado el centenar, tendremos que crear otro reconocimiento”, sonríe la presidenta, satisfecha, al igual que toda la hermandad, cuando reciben los agradecimientos de una persona porque una donación ha salvado la vida de algún familiar.
Texto: Oliva Carretero Ruiz Fotos: cedidas por la Hermandad






