Más de cuatro décadas de evolución, oficio y constancia que han consolidado a Hidrofil como referente en Valdepeñas en el suministro de material para piscina, calefacción, riego, fontanería y jardinería
La historia de Hidrofil es la de un proyecto nacido del oficio, del aprendizaje constante y de una decisión clave: regresar a su tierra para emprender. El origen del proyecto se sitúa en 1970, cuando su fundador, Sebastián Izquierdo Marín, de La Solana, se trasladó a Madrid para realizar el servicio militar voluntario. Allí, mientras cumplía el servicio como conductor de un general, comenzó a disponer de tiempo libre por las tardes, lo que le permitió incorporarse a una empresa vinculada al sector de las piscinas. Tras licenciarse, continuó trabajando en la misma empresa, consolidando una base profesional que sería decisiva en su futuro.
Con el paso del tiempo, surgió la idea de volver a su entorno de origen. Su mujer, Vicen, trabajaba en La Solana, y la posibilidad de emprender en la zona comenzó a tomar forma. Aunque se valoraron distintas ubicaciones como Ciudad Real o Manzanares, finalmente se eligió Valdepeñas por su mayor dinamismo económico y mejores perspectivas de negocio.
A finales de 1978 comenzó la búsqueda de local y la preparación del proyecto. El 2 de enero de 1979 abrió sus puertas en la calle Torrecillas el primer establecimiento bajo el nombre de Hidrofil Piscinas, con un local de apenas 60 o 70 metros cuadrados y un stock muy reducido centrado en equipos básicos de piscina.

Un inicio marcado por el trabajo en la calle.- Los primeros años estuvieron marcados por la ausencia de clientes fijos y la necesidad de crear mercado desde cero. La estrategia fue salir constantemente a buscarlo. Durante esta etapa, Sebastián recorrió diferentes localidades, moviéndose en un radio de unos 80 o 100 kilómetros.
La tienda funcionaba como base logística, pero la actividad real se desarrollaba fuera, en contacto directo con instaladores y profesionales del sector. Este trabajo de calle permitió crear una red de confianza que resultó clave para el crecimiento posterior.
A los pocos años comenzaron a llegar los primeros resultados. El contacto con fontaneros e instaladores permitió detectar nuevas necesidades del mercado. En un contexto con poca oferta especializada, la empresa comenzó a incorporar material de fontanería, ampliando progresivamente su actividad más allá de las piscinas.
En esta etapa se produjo también la incorporación del primer trabajador estable, Manolo, que entró siendo muy joven y que continúa hoy vinculado a la empresa, convirtiéndose en una figura clave dentro del proyecto.
Con el tiempo, el negocio siguió ampliándose hacia otros sectores. Esta diversificación convirtió a Hidrofil en un proveedor más completo para instaladores y profesionales.

Cambio de ubicación y crecimiento estructural.- El crecimiento obligó a un cambio de instalaciones. Tras siete años en la calle Torrecillas, la empresa se trasladó a un local más amplio en la calle Buensuceso, donde se mantendría durante décadas. Paralelamente, se habilitó un gran almacén, cercano a los 900 metros cuadrados, en la calle Las Cruces. Este espacio permitió aumentar el volumen de stock y trabajar con mayor eficiencia logística.
En esta fase se incorporaron nuevas líneas de producto, especialmente calefacción y aire acondicionado, consolidando a Hidrofil como una empresa multisectorial dentro del suministro técnico.
Con el paso de los años, la empresa amplió su radio de acción por toda la provincia de Ciudad Real. El negocio se consolidó principalmente en torno a clientes profesionales: instaladores de fontanería, calefacción y climatización, además de atender a particulares y organismos públicos como ayuntamientos y hospitales.
Asimismo, hace aproximadamente 30 años, se abrió una segunda tienda en La Solana, que continúa activa en la actualidad, reforzando la presencia en la comarca y manteniendo el vínculo con el lugar de origen de su fundador.
El crecimiento de Hidrofil ha ido acompañado de una transformación profunda del sector. De un mercado con poca competencia se ha pasado a un entorno mucho más amplio, con grandes superficies, comercio online y mayor presión de precios.
Ante este escenario, la empresa ha mantenido dos elementos clave: la disponibilidad de stock y el asesoramiento directo al profesional, apostando por el servicio cercano como principal valor diferencial.
Equipo humano, relevo generacional y presente.- Actualmente, Hidrofil cuenta con un equipo de nueve personas, muchas de ellas con una larga trayectoria en la empresa. La estabilidad del equipo ha sido una de las claves de su consolidación.

Sebastián es padre de tres hijos. Dos de ellos, Bernardo y Rosa, optaron por desarrollar su trayectoria profesional en el ámbito de la enseñanza, mientras que Cristóbal, formado en Económicas y vinculado a la empresa desde hace más de 20 años, ha asumido progresivamente las responsabilidades del negocio hasta ponerse al frente de la gestión diaria tras la jubilación de su padre, en torno al año 2016, quien continúa colaborando mediante la fórmula de jubilación activa.
Lejos de acomodarse, Hidrofil ha continuado evolucionando. Recientemente, en diciembre del pasado año, la empresa ha realizado un nuevo cambio de instalaciones, trasladándose a un espacio más moderno y amplio de más de 2.600 metros cuadrados, con mejores condiciones logísticas y de almacenamiento. Este paso responde a la necesidad de adaptación al crecimiento del negocio y a las exigencias actuales del sector.
Más de cuatro décadas después de su inicio, Hidrofil es el resultado de una evolución constante: de una pequeña tienda de piscinas a una empresa diversificada y consolidada en el sector técnico de piscinas, calefacción, riego, fontanería y jardinería.
Una historia construida desde el trabajo diario, la adaptación y la continuidad familiar, que ha sabido crecer sin perder su esencia: la cercanía, el conocimiento del oficio y el compromiso con los clientes.
Texto: Juan Diego García-Abadillo. Fotos: Hidrofil






