Los viajes de personas solas, que no en soledad, han ganado muchísimos adeptos en los últimos años. Precisamente, para combatir, entre otros motivos, esa soledad no deseada en los destinos vacacionales o de ocio, nació este segmento en los años 60 o 70 convirtiéndose hoy en uno de los productos turísticos especializados más en auge, con una oferta tan variada como los clásicos cruceros singles, con la que surgieron estos viajes especializados, hasta un retiro wellness o viajes para nómadas digitales. Una fórmula de éxito que a nadie deja indiferente.

No representa aún un destacado trozo del pastel turístico de España, pero sí que es uno de los segmentos que está creciendo a mayor ritmo y de elevada especialización. El turismo para singles (personas que viajan solas o en grupos organizados para solteros) es una de las modalidades de viaje quizá más ‘novedosas’ pese a su origen hace décadas y, por ello, desconocidas para la mayoría de la gente, pero a la vez es de las más atrayentes por la oportunidad de disfrutar de experiencias increíbles, en muchas ocasiones a la carta y con un gran componente aventurero y de adaptación a las circunstancias. Aquellos que lo han probado apuntan una única desventaja: no es apto para todos los bolsillos.


El segmento de viajes para singles no es un concepto nuevo. Surgió como fenómeno organizado entre finales de los años 60 y los años 80, principalmente en Estados Unidos y parte de Reino Unido, aunque sí es cierto que viajar solo existía desde mucho tiempo antes.


“No es un tipo de viaje organizado en el que te apuntas a una agencia, te mandan un viaje de tal a tal fecha, vas con otra gente, te recogen en el aeropuerto y te llevan en autobús al hotel…, no es así”, observa Cristina, gran amante de los viajes en general y de esta opción en particular.


Los viajes para singles son únicos, nos explica esta aventurera, diseñados habitualmente para grupos reducidos de entre diez y doce personas que viajan solas, acompañados por la figura de un coordinador, experto en la materia, que es el que facilita todos los recursos en el viaje y en el propio destino.


En su caso, ya ha vivido y disfrutado de dos experiencias singles en destinos internacionales: Japón y Egipto. Dos viajes inolvidables con una fórmula que, confiesa, le apasiona, ya que su motivación coincide con la filosofía de este producto: la búsqueda de aventuras, tener con quien compartirla, explorar ciudades y lugares del mundo y de España de manera diferente al turismo tradicional, y conocer gente nueva.


Con estos productos específicos, atestigua nuestro testimonio, se conoce la fecha de partida y la duración de los mismos, aunque no tanto el tiempo que se va a dedicar en cada sitio. Es decir, Cristina contrató con suficiente antelación su viaje single a Japón durante 17 días sin más especificaciones. Un mes antes del vuelo, el coordinador realizó un chat con todos los viajeros para una puesta en común sobre qué lugares del archipiélago japonés querían conocer, “unos querían ir a Hiroshima, otros a Miyahima, también por supuesto a Tokio…, otros un poco a todas partes, al final se vota y se decide qué visitar y cuándo hacerlo”. Son viajes a la carta, sí, asegura Cristina, pero con una estructura y programa adoptados por decisión de todos y en el que se cuenta con la figura de este coordinador-asesor ya experimentado y conocedor del destino.


Cristina conoció los viajes para singles de la mano de un amigo. “Él me contaba que no encontraba a nadie para viajar en las fechas que él tenía disponibles, que no había forma de cuadrar agendas hasta que conoció esta modalidad y quedó gratamente sorprendido”. Cristina le imitó y, tras sus dos viajes singles, está encantada, por lo que volverá a repetirlo sin dudarlo.

“Vivir un gran hermano”.- Abundando en ello, nuestra entrevistada reconoce que las sensaciones son fantásticas, disfrutar de este tipo de experiencias enriquece muchísimo, ya que es como estar en una gran familia, vivir un gran hermano durante 15 días con personas de similares motivaciones: el gusto por la aventura, las ganas de conocer lugares nuevos y una gran capacidad de adaptarse a las circunstancias, “no te alojas en megahoteles, sino en hoteles normalitos, comes en restaurantes donde van los locales; en ocasiones no hay baño… En Egipto dormimos dos noches en una faluya navegando por el Nilo, a la intemperie en sacos de dormir, los doce juntitos más los dos tripulantes del velero; en otra ocasión, pasamos la noche en el desierto…; en Tokio pasamos alguna noche en hoteles cápsula, en Miyajima dormimos en una casa tradicional, con unos futones y sacos de dormir esparcidos por el suelo de una sala diáfana; en Fuji dormimos los doce en una habitación con un único baño… Si quieres un colchón y almohada de plumón, y baño para tu único uso, estas experiencias no son para ti”, asevera. Sin embargo, la estrecha convivencia genera una gran afinidad con una o varias personas hasta el punto de que se llegan a establecer auténticas amistades para el presente y futuro.


A pesar de que los viajes singles pueden ser en ocasiones con la mochila a cuestas, su precio, como se ha indicado anteriormente, es elevado, de ahí que la receptividad se dé entre la gente de mediana edad, entre 35 y 55 años, y no tanto entre los más jóvenes.

¿Qué dicen las estadísticas?.- En las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística, se registra una cifra global de más de 175 millones de viajes de ciudadanos españoles durante 2025, algo menos al año anterior; sin embargo, la facturación creció un 2,6 % hasta los 63.853 millones de euros. De toda la tarta, el segmento single representa entre un 2 y un 4 por ciento del turismo de ocio organizado en nuestro país, un porcentaje que, en datos absolutos, se estima que pueden ser entre 3 y 5 millones de residentes en España demandantes de esta opción vacacional el año pasado. Y la facturación podría situarse entre los 1.200 y 2.000 millones de euros. Antes de pandemia, el mercado single movía un volumen de entre 700 y 1.000 millones.


Agencias especializadas y analistas del turismo consideran que el crecimiento anual medio del segmento single se situaría entre el 6 y el 10 % anual, por encima del incremento del turismo tradicional español. En un cómputo acumulado del último lustro, entre 2020 y 2025, el incremento se situaría en un rango de entre un 35 y un 60 por ciento.


Las causas que obedecen a esta tendencia alcista son la creciente cifra de hogares unipersonales, la demora de la edad de contraer nupcias, el auge del turismo de experiencias, la normalización social de viajar solo, el crecimiento del teletrabajo y la flexibilidad laboral y la fuerte demanda de actividades sociales organizadas.


Si atendemos a las características de estos viajes, a primera vista se podrían encuadrar cruceros, circuitos internacionales, escapadas nacionales y viajes temáticos, entre otros, con la particularidad de que es una oferta para personas solas o solteras, no para familias. Por ejemplo, los cruceros singles al Caribe son ya muy típicos y demandados entre los clientes; también existen opciones culturales con destinos como Grecia, experiencias de naturaleza como hacer senderismo a Islandia, grandes viajes como el recorrido inca al Machu Picchu durante cuatro días en Perú y otros más personales como Pakistán o Cabo Verde.

El mercado single en auge.- Las modalidades con mayor crecimiento en los últimos cinco años han sido los viajes de aventura y naturaleza, las escapadas wellness o de bienestar (viaje corto diseñado para desconectar de la rutina y reconectar con uno mismo con descanso, relajación, tratamientos de spa, nutrición saludable y actividades en la naturaleza y rurales), los cruceros para singles, los viajes internacionales organizados, el turismo sénior single o el turismo urbano o fiestas. Especialmente se han incrementado los viajes sénior singles por el aumento de divorcios en mayores de 50, jubilados activos con poder adquisitivo, y búsqueda de viajes seguros y socializadores.


También se observa un cambio en el perfil del consumidor de singles travels por el menor interés en disfrutar de “viajes para ligar” y más demanda de experiencias para compartir, bienestar, cultura y afinidades personales.

Young friends having fun on the picnic on the island of Norway


A este respecto, Cristina transmite la idea de que estas experiencias dejan un poso más profundo que un viaje organizado habitual. Por la propia aventura en sí y por el conocimiento personal de los otros compañeros que también viajan solos, ya que se convive de forma estrecha casi las 24 horas del día. En cuanto a si se liga o no, para ella no es lo más importante ni el objeto principal de estos viajes; en su opinión, lo más importante son las vivencias singulares que se puedan tener y que no va a disfrutar ningún otro turista en el mismo destino, ya que está hecho a la medida de ese grupo en concreto. La búsqueda de aventuras originales y auténticas, nos cuenta Cristina, hace que cada vez se apunte más gente incluso estando casada, por poder disfrutar de una experiencia vital única, sin otros objetivos a la vista.

Diferencias entre un viaje organizado y uno single.- Aunque una persona sola pueda hacer uso de cualquier tipo de rutas organizadas, los viajes single poseen ciertas peculiaridades que nos ejemplifica Cristina contando parte de sus rutas por el mundo: “Fui a Marruecos con una reconocida agencia de viajes del país en un viaje organizado, nos llevaron a megahoteles de 5 estrellas maravillosos, aunque a bastante distancia de Marrakech, a las afueras, por lo que si querías salir por la noche tenías que cogerte un taxi, pero no te dejan ir sola por motivos de seguridad, y nadie te quiere acompañar porque está cansada de dar vueltas todo el día y no le apetece salir”. En cambio, aduce, “si te alojas en un riad (alojamientos propios marroquíes con mucho encanto) en medio de la ciudad es más fácil salir a conocer el lugar por la noche, una persona sola o acompañada de dos o tres que sería la opción single”.


También en el transporte en el lugar de destino puede haber diferencias. “En viajes organizados te recogen y te llevan a los lugares de interés en autobús, cómodamente, y te dejan al pie de las pirámides o en la puerta del museo egipcio en El Cairo, mientras que en un viaje single puedes desplazarte en una minivan, en moto o en un tuk tuk”.


Ventajas y desventajas.- A la aventura, las ganas de pasárselo bien, el interés por conocer lejanos países o lugares no conocidos se une la seguridad, los viajes para singles son seguros al igual que el resto de experiencias programadas. Al ser un producto especializado y en auge, los operadores turísticos marcan unas estructuras con profesionales que viajan todos los años varias veces a ese mismo destino e intercambian referencias entre coordinadores, de modo que las opciones son fiables, garantistas y totalmente seguras, “en ese primer chat antes del viaje, el coordinador informa de un abanico de hoteles, siempre céntricos para disfrutar del ambiente nocturno, y de precios para que el grupo elija; o nos informan de guías totalmente experimentados que trabajan con turistas españoles”, nos explica Cristina.


En ninguno de sus dos viajes single ha tenido ningún problema de seguridad, “y conozco gente que han llegado a realizar 15 o 20 sin contratiempo alguno”.


A diferencia de otros tipos de viajes, el presupuesto suele ser más elevado. En el caso personal de Cristina, cuando viajó a Japón tuvo que sufragar a la agencia el precio del paquete, los vuelos que se realizan a la llegada al país a visitar, el gasto del coordinador y el seguro de viajes. Además, una vez en destino, el propio cliente costea la comida y el alojamiento. Pese a todo, advierte de que el montante final depende de muchas variables, del lugar al que viajas, de la distancia entre España y el destino o de aspectos tan actuales como la subida del petróleo por la guerra entre Estados Unidos e Irán.


¿Cuándo nació realmente el concepto?.- Como se ha indicado, el single travel no es un concepto nuevo. Las bases se sentaron en los años 60 y 70 en el mundo, comenzando a profesionalizarse en Estados Unidos, en grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Miami, con operadores turísticos especializados en cruceros para solteros (cruceros single only), resorts con actividades grupales, escapadas organizados y viajes temáticos para conocer gente. El aumento de divorcios de la época, la mayor independencia económica, la incorporación masiva de la mujer al turismo y al ocio y el auge del turismo vacacional internacional catapultaron este segmento.


En esos años aparecieron agencias y clubes sociales dirigidos a adultos solteros que querían viajar sin la incomodidad de hacerlo solos ni el estigma social que aún existía.


Los cruceros fueron especialmente importantes porque resolvían un problema clásico del viajero solo: compartir experiencias y evitar el suplemento individual que se exige una vez embarcas si vas solo en un camarote.


En los 80 y 90, esta oferta cruzó el océano Atlántico instalándose en Reino Unido y luego a España, Italia y Francia. En Europa, este modelo turístico evolucionó hacia un enfoque menos orientado hacia el puro ligue en beneficio de aspectos tan saludables como socializar, compartir hobbies, evitar viajar completamente solo y crear comunidad.


En los 2000, el segmento se popularizó y empezó a crecer gracias a internet, las apps sociales, los vuelos low cost, las plataformas de reservas y las comunidades online. Ahora, la oferta se encuadra principalmente en cruceros singles, viajes premium para solos, grupos por edades, viajes de aventura, retiros wellness, coworking/travel o viajes para nómadas digitales. Las grandes marcas turísticas han aprovechado también el filón de estos viajes singles, cada vez más demandados, adaptando productos específicos. Las propias agencias incluso ya no hablan del término single, perdiendo la connotación romántica, sino que utilizan promociones como ‘solo travelers’, ‘viajeros independientes’, ‘viajes en grupo para personas que viajan solas’, etc., debido a que la experiencia vivida con este segmento turístico les ha demostrado que gran parte de la gente no lo hace en busca de una pareja, sino para viajar en compañía y poder disfrutar de vivencias en grupo.


Viajes organizados extravagantes: del lujo extremo al low cost alternativo

En un mundo donde el turismo tradicional parece haber quedado atrás para muchos viajeros, las agencias especializadas compiten hoy por ofrecer experiencias cada vez más exclusivas, sorprendentes y extravagantes. El auge de las redes sociales y el deseo de vivir experiencias únicas han impulsado un mercado turístico que mueve millones de euros al año.


Por un lado, están las agencias de lujo que diseñan itinerarios personalizados capaces de satisfacer cualquier capricho, por extraño que parezca. Uno de los ejemplos más llamativos son los viajes organizados a la Antártida. Estas expediciones incluyen vuelos privados, cruceros de alta gama y excursiones guiadas para observar pingüinos y glaciares en uno de los lugares más remotos del planeta. El precio puede superar fácilmente los 50.000 euros por persona.


Otro tipo de viaje extravagante es el turismo espacial reservado sólo para una élite económica. Empresas privadas han comenzado a ofrecer vuelos suborbitales para civiles con presupuestos millonarios.


La extravagancia también se refleja en destinos extremos como los safaris fotográficos en zonas heladas del norte de Noruega para observar auroras boreales desde hoteles construidos completamente de hielo. Otros paquetes incluyen travesías en submarinos privados para explorar arrecifes de coral o restos de barcos hundidos.


Además del lujo, muchos viajeros buscan experiencias fuera de lo común relacionadas con la cultura y la aventura. Existen rutas gastronómicas privadas en Japón donde chefs reconocidos cocinan exclusivamente para pequeños grupos, así como recorridos por desiertos africanos acompañados de caravanas de camellos y alojamientos de cinco estrellas instalados temporalmente en medio de la nada.


Sin embargo, viajar de forma original ya no es exclusivo de millonarios. En los últimos años han aparecido numerosas agencias y plataformas que organizan experiencias extravagantes a precios asequibles, dirigidas especialmente a jóvenes viajeros y personas que buscan aventuras diferentes sin gastar grandes cantidades de dinero. Desde dormir en cápsulas futuristas hasta recorrer países en trenes nocturnos, el turismo extravagante low cost se ha convertido en una tendencia internacional.


Uno de los ejemplos más populares son los viajes sorpresa organizados. Algunas empresas ofrecen escapadas donde el viajero no conoce el destino hasta pocas horas antes de salir. El precio suele ser reducido porque las agencias aprovechan ofertas de última hora en vuelos y hoteles. Este factor sorpresa añade emoción al viaje y atrae especialmente a quienes buscan experiencias espontáneas.
También han aumentado los llamados “viajes temáticos extremos” de bajo presupuesto. En Europa existen rutas organizadas para recorrer ciudades abandonadas, visitar antiguos búnkeres de la Guerra Fría o explorar pueblos casi deshabitados. Aunque estos recorridos pueden parecer extravagantes, suelen tener costes bajos porque utilizan alojamientos sencillos y transporte compartido.


Otra tendencia curiosa son los viajes organizados en transporte alternativo. Algunas agencias promueven recorridos en autobuses adaptados como dormitorios, caravanas compartidas o incluso bicicletas eléctricas para cruzar varias ciudades en pocos días. Estos viajes reducen considerablemente el gasto en alojamiento y ofrecen una experiencia diferente a la del turismo convencional.


Además, el intercambio cultural se ha convertido en una opción cada vez más utilizada. Existen programas donde los turistas colaboran temporalmente en granjas ecológicas, albergues o proyectos artísticos a cambio de alojamiento y comida. Estas experiencias permiten viajar durante semanas con presupuestos muy reducidos mientras se convive con personas de diferentes países.
Para muchos jóvenes, lo importante ya no es el lujo, sino vivir experiencias originales, compartir aventuras y descubrir lugares inesperados sin vaciar la cartera. La creatividad, más que el dinero, se ha convertido en el nuevo motor del turismo alternativo.


Exclusividad, aventura y originalidad son los adjetivos en común que definen tanto al turista adinerado como al del low cost porque, para todos ellos, lo importante es vivir experiencias únicas.



Texto: Oliva Carretero. Fotos: Pixabay