El mundo de la estética es un universo fascinante que involucra a personas de todas las edades, géneros y procedencias. Desde la antigüedad, los seres humanos han buscado formas de embellecerse y realzar su apariencia física, y esta búsqueda ha evolucionado con el tiempo para convertirse en un aspecto fundamental de la cultura y la sociedad contemporánea.

En este emocionante mundo, convergen una variedad de profesionales dedicados a ayudar a las personas a alcanzar sus objetivos estéticos. Estos incluyen estilistas, maquilladores, cosmetólogos, esteticistas, dermatólogos, cirujanos plásticos, entre otros. Cada uno de ellos despliega su experiencia y habilidades para ofrecer servicios que van desde el cuidado del cabello y la piel hasta procedimientos más avanzados de rejuvenecimiento y embellecimiento.


Existen diversas técnicas y enfoques para ayudar a retrasar los signos del envejecimiento y mantener una apariencia más juvenil. Estas técnicas pueden abarcar desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos médicos y estéticos.


Mantener una rutina regular de cuidado de la piel es fundamental para prevenir su deterioro prematuro. Esto puede incluir limpieza diaria, hidratación con cremas y sueros antioxidantes, protección solar adecuada y exfoliación regular para eliminar las células muertas de la piel. Una dieta rica en frutas, verduras, proteínas magras, grasas saludables y antioxidantes puede ayudar a mantener la piel saludable. El ejercicio regular no solo ayuda a mantener un peso saludable, sino que también puede mejorar la circulación sanguínea, aumentar la producción de colágeno y mejorar la apariencia de la piel. Además, el ejercicio puede reducir el estrés, que puede contribuir al envejecimiento prematuro al aumentar la producción de radicales libres y afectar negativamente a la piel. Practicar técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga o la respiración profunda, puede ayudar a reducir los efectos del estrés en el cuerpo y la piel. Algunos suplementos y vitaminas, como la vitamina C, la vitamina E, el colágeno y los ácidos grasos omega-3, pueden ayudar a promover la salud de la piel y combatir los signos del envejecimiento cuando se incorporan a una dieta equilibrada.


Asimismo, existen una variedad de tratamientos estéticos diseñados para combatir estos signos, como las inyecciones de toxina botulínica (Botox) para suavizar las arrugas al relajar temporalmente los músculos faciales; los rellenos dérmicos como ácido hialurónico, colágeno u otras sustancias para rellenar arrugas, líneas finas y aumentar el volumen facial; los peelings químicos que se utilizan para exfoliar la capa superior de la piel para mejorar la textura, el tono y la luminosidad de la piel; los tratamientos con láser para tratar varios problemas como manchas solares, enrojecimiento, cicatrices o eliminación de vello no deseado; la microdermoabrasión, un procedimiento no invasivo que exfolia y elimina capas superiores de la piel para mejorar su apariencia y textura; tratamientos con radiofrecuencia para tensar la piel, estimulando la producción de colágeno y mejorando su elasticidad; la criolipósis, un procedimiento que congela y elimina las células grasas, ayudando a reducir la grasa localizada; la mesoterapia, que son unas inyecciones de sustancias como vitaminas, minerales y aminoácidos en la piel para mejorar la hidratación, el tono y la elasticidad; tratamientos para la celulitis, ya sea mediante masajes, radiofrecuencia, láser, etc. Estos tratamientos pueden ayudar a suavizar las arrugas, mejorar la textura de la piel y rejuvenecer la apariencia.


Incluso para quienes buscan resultados más drásticos, la cirugía plástica ofrece opciones como el lifting facial, la blefaroplastia (cirugía de párpados), la rinoplastia (cirugía de nariz) y la cirugía de contorno corporal para mejorar la apariencia y combatir los signos del envejecimiento.


Si bien es cierto, la medicina estética cuenta cada vez con más avances tecnológicos y tratamientos revolucionarios sin tener que pasar por el quirófano. María José Requena, directora del Centro Forma y Línea en Ciudad Real, señala un tratamiento muy novedoso como es el Endolift, “un procedimiento estético no quirúrgico utilizado para rejuvenecer la piel facial, pionero en estos momentos. El procedimiento es mínimamente invasivo y generalmente implica la inserción de una pequeña fibra láser bajo la piel a través de una pequeña incisión”. El Endolift se utiliza comúnmente para tratar problemas como las líneas finas, las arrugas y la flacidez de la piel, especialmente en áreas como los pómulos, la línea de la mandíbula y el cuello. Se considera una opción relativamente segura y efectiva para quienes buscan un rejuvenecimiento facial sutil sin someterse a cirugía.


Es importante tener en cuenta que no existe una solución única para el antienvejecimiento y que la combinación de varias técnicas puede ser más efectiva para lograr resultados óptimos. Además, es fundamental consultar con un profesional médico cualificado en medicina estética para determinar el tratamiento más adecuado para cada caso específico y para asegurarse de que se realice de manera segura y efectiva.

Diferencias entre esteticista y médico estético.- Las diferencias entre un esteticista y un médico estético son significativas y se centran principalmente en sus niveles de formación, las competencias que poseen y los servicios que ofrecen. Un esteticista generalmente completa un programa de educación técnica o un curso de capacitación en institutos de belleza o escuelas especializadas, mientras que un médico estético es un profesional de la medicina que ha completado la formación médica y, posteriormente, se ha especializado en diferentes procedimientos.


En cuanto a la práctica, un esteticista se centra en tratamientos cosméticos no invasivos, como limpiezas faciales, exfoliaciones, tratamientos de piel, depilaciones y masajes relajantes. Pueden trabajar en salones de belleza, spas o clínicas de estética, mientras que el médico estético tiene la capacidad de realizar procedimientos más avanzados y a menudo invasivos, como rellenos dérmicos, toxina botulínica (Botox), tratamientos láser, peelings químicos, liposucción no quirúrgica, entre otros. Su práctica está regulada por las leyes y regulaciones médicas y pueden trabajar en clínicas médicas o consultorios privados.


Por todo ello, hay que diferenciar los diferentes centros o clínicas de estética, ya que algunos son solo centros de belleza, los cuales no pueden o no deberían realizar ciertos tratamientos, pero también existen los centros de estética donde conviven ambas partes, tanto el de esteticien como el médico estético, ya que el ámbito de actuación no es el mismo, y la persona encargada de hacerlo tampoco, “una cosa es que hagas un tratamiento en donde necesitas que el protocolo lo realice un médico o que lo realice una esteticista. Si bien, muchas veces los tratamientos son complementarios, es decir, el médico necesita la ayuda de la esteticista o viceversa”, señala María José Requena, directora del Centro Forma y Línea en Ciudad Real. Su centro ofrece diferentes servicios de estética y medicina estética, ya que cuenta con profesionales de primer nivel en cada uno de esos ámbitos para realizar un tipo de tratamiento u otro. “Cuando nos hacemos un tratamiento médico estético tenemos que contar con profesionales en la materia, es un tema muy importante y un valor añadido”.


Del mismo modo opina María Teresa Camacho, gerente de Mi Bodycare en Malagón, indicando que “la estética más básica es la que trabaja una esteticista, pero muchas veces el cliente demanda algo más y que sea más notable, dando paso a la aparatología con tratamientos más avanzados y profesionales médicos que lo realicen”.


Asimismo, indica Camacho, “antes había mucho miedo y mucho desconocimiento de la medicina estética, por ejemplo, a la hora de ponerse Botox, pero al fin y al cabo es un pinchacito y no es nada invasivo como puede llegar a ser una cirugía u otro tipo de tratamientos”. Con estos tratamientos no invasivos, continua Camacho, “se consigue perfeccionar un poco más y que sea más notable en menos tiempo que si se realizan otros tratamientos de estética más básicos”. Del mismo modo hay que señalar que la aparatología avanzada con la que se cuenta hoy en día da unos resultados espectaculares.


En definitiva, y por lo general, aunque tanto los esteticistas como los médicos estéticos trabajan en el campo de la belleza y el cuidado de la piel, las diferencias en su educación, capacitación y alcance de práctica hacen que sus roles sean distintos. Los esteticistas no tienen la autorización para administrar tratamientos que requieran supervisión médica directa o la prescripción de medicamentos. El médico estético por su parte está calificado para diagnosticar problemas dermatológicos, evaluar la salud general del paciente y determinar si un tratamiento cosmético es adecuado o seguro.

Nuestro estilo de vida afecta a nuestra salud y a nuestra belleza.- Un proceso de depresión o un proceso de ansiedad puede llegar a tener graves consecuencias para nuestra salud. La mayoría de las veces ese estado de estrés que llevamos en nuestro día a día, aunque no nos demos cuenta, se externaliza en nuestro cuerpo; sobrepeso, dolores musculares, manchas en la piel, arrugas… los malos hábitos perjudican mucho a nuestra salud interior y también a nuestra salud exterior. La médica, Domenica Hoyos, especialista en medicina deportiva y medicina estética, lo tiene claro “hay que cambiar estilos de vida y dar alternativas terapéuticas diferentes a los medicamentos habituales”.


El estrés y la ansiedad pueden producir o agravar problemas latentes o que ya están presentes en nuestra piel, es decir, “nuestra piel expresa de forma visible nuestros estados de ánimo”. Los síntomas que pueden provocar una situación de ansiedad continua pueden ser la aparición de granos, urticaria de tipo psicogénico, caída del pelo, caspa, grasa o picores en el cuello cabelludo, enrojecimiento de la piel… “En España hay un alto porcentaje de pacientes muy dependientes de ansiolíticos y antidepresivos, pero hay otras maneras terapéuticas para alejarnos de estos fármacos, como por ejemplo las manualidades, la artesanía, el yoga, el zumba, el pilates, la danza, la meditación…” indica Hoyos.


Su clínica, que abrirá sus puertas dentro de poco, será un centro integral con varias áreas unidas entre sí, donde se combina la medicina estética con la medicina deportiva y la nutricional. Una clínica donde, tras analizar y valorar al paciente, se podrá mejorar aquello que le sucede, ya sea estéticamente -con la tecnología más avanzada-, o con sesiones de yoga y pilates, asesoramiento nutricional, fisioterapia, etc., todo ello en un solo lugar y de la mano para, sea cual sea su caso, logar darle solución a sus problemas.

Diagnóstico estético: Fundamental.- En la medicina estética es muy importante analizar cuáles son las necesidades del paciente con un diagnóstico de evaluación realizada por un profesional. Este proceso implica una evaluación exhaustiva de la piel, la estructura facial, la composición corporal y cualquier otra área de interés estético. El diagnóstico estético puede incluir varios pasos, “como la evaluación de la piel donde se examina la textura, el tono, la elasticidad y cualquier problema específico de la piel, como arrugas, manchas, hipopigmentaciones, acné o sequedad. Hoy en día existen diferentes aparatologías para realizar un diagnóstico de nuestra piel. Gracias a estos equipos podemos enfocar los diferentes tratamientos”, señala la médica Domenica Hoyos.


Análisis de la estructura facial donde se estudia la forma y la simetría facial, incluyendo la posición de los ojos, la nariz, los labios, las mejillas y la mandíbula. La evaluación de la composición corporal para evaluar la distribución de grasa, la firmeza de la piel y cualquier área problemática, como celulitis o flacidez. Asimismo, el historial médico y estilo de vida de la persona, “incluso una analítica para analizarla y poder identificar y erradicar el problema, ya que no solo puede ser algo externo, sino también algo interno”, así como sus hábitos de cuidado de la piel, alimentación, ejercicio y otros factores que pueden afectar su apariencia estética. “La alimentación es la base de todo, la obesidad, por ejemplo, en la mayoría de los casos es por inflamación, y eso se da por una mala alimentación. Hay que identificar toda esa problemática para poder hacer un buen diagnóstico y un buen tratamiento”, apunta Hoyos.


Otro ejemplo es la de nuestra salud capilar, identificando que déficit proteico tenemos para saber porque tenemos una pérdida de cabello o porque el folículo esta débil. “Generalmente es por estrés o por ansiedad, pero también puede ser por ciertos productos que nos aplicamos como la gomina o el champú, la exposición solar, la temperatura del agua, e incluso muchas veces la manera de dormir. Todo esto influye en la caída del cabello”, señala la médica.


Tras la valoración inicial, se discuten los objetivos estéticos con el paciente, así como sus expectativas realistas sobre los resultados del tratamiento. Con esta información, el profesional de la estética puede desarrollar un plan personalizado de tratamiento que aborde las preocupaciones estéticas de la persona para ayudar a alcanzar sus objetivos de belleza de manera segura y efectiva. Ya sea mediante diferentes procesos de inyectología o aparatologías, no solo de radiofrecuencias, sino también aparatologías que trabajan los procesos regenerativos a nivel celular.

Corrección y la reconstrucción de defectos físicos y funcionales del cuerpo: Cirugía plástica.- Si bien muchos asocian la cirugía plástica principalmente con procedimientos estéticos, como el aumento de senos o la liposucción, también abarca la reconstrucción de tejidos después de lesiones, quemaduras, cirugía para reparar malformaciones congénitas y cirugía de reconstrucción mamaria después de una mastectomía, entre otros.


Los tipos de cirugía plástica se pueden dividir en dos categorías principales, por un lado, la cirugía plástica reconstructiva, que se enfoca en la reparación o reconstrucción de tejidos dañados o defectuosos debido a malformaciones congénitas, lesiones, quemaduras, cirugías previas u otras condiciones médicas como la reconstrucción mamaria después de una mastectomía. La reconstrucción facial después de traumas o cirugías para extirpar tumores. Corrección de malformaciones congénitas, como labio leporino o paladar hendido. O la reconstrucción de extremidades después de lesiones graves o amputaciones.


Por otro lado, nos encontramos con la cirugía plástica estética, que se enfoca en mejorar la apariencia física del paciente, siendo algunos procedimientos comunes el aumento de senos, rinoplastia (cirugía de nariz), abdominoplastia (cirugía de abdomen o “levantamiento de abdomen”), liposucción (eliminación de grasa localizada). Rejuvenecimiento facial, que puede incluir facelifts, blefaroplastia (cirugía de párpados) y lifting de cuello. Cirugía de contorno corporal, como la reducción de pecho o la cirugía de glúteos o la cirugía de párpados para corregir ptosis o bolsas debajo de los ojos.


Es importante tener en cuenta que cualquier tipo de cirugía conlleva riesgos y que los resultados pueden variar de persona a persona. Además, la cirugía plástica estética debe ser realizada por cirujanos plásticos certificados con experiencia y capacitación adecuadas.

Cerca del 50% de la población española se ha realizado un tratamiento de medicina estética.- La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) presentó su informe ‘Percepción y uso de la Medicina Estética en España 2023’ en el marco de su 39º Congreso Nacional, el foro científico más importante de la Medicina Estética en nuestro país, que reunió a más de 2.500 médicos estéticos el pasado mes de febrero.


Con una muestra de 1.501 entrevistas representativas a nivel nacional, del estudio se desprende que el 46,6% de la población española se ha realizado un tratamiento de medicina estética en 2023. El 69% son mujeres y el 31% son hombres. Los pacientes mayoritarios continúan siendo mujeres de 35 a 54 años de edad.


En el estudio vemos que se polariza y amplía el espectro de edad del paciente: experimentando un aumento de los más jóvenes, de 16 a 25 años (14-20%), y de personas mayores de 45 años (28-38%).


También aumenta la edad media de los pacientes hasta los 45 años, desde los 39 del informe anterior; distribuyéndose los porcentajes por edades de la siguiente forma: De 16 a 25 años (20%); de 25 a 34 años (21%); de 35 a 45 años (21%); más de 45 años (38%).


En cuanto a la clase social, el 69% de los pacientes que hacen uso de la medicina estética corresponde a clase alta o media-alta, el 25% a clase media y el 6% a clase baja.


Los 5 tratamientos de medicina estética más demandados en España en 2023 son IPL (luz pulsada intensa), rellenos con ácido hialurónico, mesoterapia, PRP (plasma rico en plaquetas) y toxina.


Los tratamientos más asociados a medicina estética por la población muestral son: la orientación nutricional (50%), seguida del bótox (39%) y otros inyectables (38%).


Asimismo, el informe señala que la población no ubica correctamente los diferentes tratamientos en cada ámbito, por lo que el estudio concluye que la población no tiene claro lo que es realmente la medicina estética, ni cómo diferenciarla con facilidad de la estética o la cirugía estética.


En los datos recabados se sigue apreciando un elevado nivel de intrusismo en tratamientos de medicina estética. El informe concluye que el desconocimiento en la población de lo que es, implica y se necesita en medicina estética provoca un elevado intrusismo que pone en riesgo la eficacia y seguridad de los tratamientos, que genera problemas en la salud pública (efectos adversos) y desprestigia la imagen y credibilidad de la medicina estética.

Injerto capilar: Turquía vs España

El injerto capilar es un procedimiento médico que implica la extracción de folículos pilosos de áreas donantes del cuero cabelludo, generalmente ubicadas en la parte posterior o lateral, donde el cabello es más resistente a la caída. Estos folículos se trasplantan cuidadosamente a las áreas receptoras que han experimentado adelgazamiento o pérdida de cabello. Tanto en Turquía como en España, el procedimiento básico del injerto capilar es similar, ya que se basa en técnicas como la extracción de unidades foliculares (FUE) o la técnica de la tira (FUT), aunque la FUE es más común en la actualidad debido a ser menos invasivo y con tiempos de recuperación más cortos.
Los precios de los injertos capilares en Turquía pueden variar significativamente según la clínica, el método utilizado, la cantidad de folículos capilares que se necesiten trasplantar, la experiencia del cirujano, entre otros factores. Pero en general, los precios en Turquía suelen ser más bajos, lo que ha llevado a un aumento en el turismo médico relacionado con los trasplantes capilares.
El costo de un trasplante capilar en Turquía puede oscilar entre los 1.000 y los 4.000 euros, dependiendo de los factores mencionados anteriormente. Uno de los motivos que justifican lo barato de los precios de las intervenciones en Turquía es que éstos reflejan el nivel de vida turco, no el europeo, lo que implica aspectos como el salario de los profesionales. Además, se trata de una actividad que cuenta con la subvención del gobierno turco. Sin embargo, el procedimiento que se sigue en las clínicas turcas tiene muchas diferencias importantes con respecto a los estándares europeos que, si bien pueden abaratar el proceso, hacen que la elección de someterse a un injerto de pelo en Turquía no esté exenta de riesgos.
En la mayoría de los casos en Turquía no se contempla una entrevista previa con el paciente, algo imprescindible teniendo en cuenta que no todos los casos de alopecia son candidatos a un trasplante capilar y cada persona necesita un asesoramiento personalizado en este sentido. Hay datos que apuntan a que en muchas de estas clínicas low cost de turismo capilar no hay ninguna garantía de que el profesional que haya tenido el primer contacto -si este se ha producido- con el paciente sea quien finalmente realice la intervención. Se dan casos en los que son técnicos sin la adecuada formación, y no cirujanos, quienes se encargan del trasplante capilar, algo que en clínicas de injerto capilar en España está garantizado en cumplimiento de los estándares sanitarios y de calidad.
En España, los precios de los trasplantes capilares también pueden variar considerablemente según la clínica, el método utilizado, la cantidad de folículos capilares a trasplantar, la experiencia del cirujano, entre otros factores. En general, los precios en España tienden a ser más altos en comparación con Turquía debido a los costos operativos más elevados y a los estándares de calidad. El costo de un trasplante capilar en España puede oscilar entre los 3.000 y los 7.000 euros o más, dependiendo de los factores mencionados anteriormente.
Para las complicaciones que puedan surgir durante el postoperatorio, pero sobre todo para el seguimiento posterior al que debe someterse un paciente, es fundamental contar no solo con profesionales cualificados, sino que es necesario que éstos estén cerca.
Turquía se encuentra a unos 4.000 km de España, una distancia que hace impensable la consulta “en persona” en caso de que el cuero cabelludo se inflame, por ejemplo.
Asimismo, un injerto de pelo tarda meses en mostrar su resultado definitivo, y durante este periodo es necesario hacer un seguimiento regular para evaluar el crecimiento del nuevo cabello y poder favorecerlo con técnicas complementarias, si fuera necesario.
Aunque los precios ofrecidos por las clínicas de Turquía son más baratos frente a España, algunos costes adicionales pueden no ser evidentes. Por ejemplo, las consecuencias que puede tener para el aspecto, la salud y la economía del paciente una intervención quirúrgica realizada de forma insatisfactoria. Las clínicas españolas reciben desde hace años casos de pacientes que solicitan arreglar un injerto de pelo hecho en Turquía.


Una mejor sonrisa mejora nuestra autoestima y confianza

Dentro del mundo de la estética nuestra sonrisa también es importante. La estética dental se centra en mejorar la apariencia de los dientes, la boca y la sonrisa de una persona. Su objetivo principal es lograr una sonrisa más estética y agradable, así como mejorar la autoestima y la confianza del paciente.
Los procedimientos de estética dental pueden incluir una variedad de tratamientos, como blanqueamiento dental para eliminar manchas y decoloraciones, colocación de carillas dentales para corregir imperfecciones en la forma o el color de los dientes, ortodoncia para corregir la alineación de los dientes y mejorar la mordida mediante aparatos como brackets metálicos, cerámicos o invisibles, así como dispositivos removibles como los alineadores transparentes, y restauraciones dentales como coronas o puentes para reparar dientes dañados o faltantes, o implantes insertando un tornillo de titanio en el hueso de la mandíbula sobre el cual se coloca una corona dental artificial.
Además de estos tratamientos, la estética dental también puede incluir otros aspectos como la gingivectomía estética, una cirugía dental que se realiza para corregir la forma y el contorno de las encías, especialmente en casos de sonrisa gingival donde las encías cubren una parte significativa de los dientes.
En resumen, la estética dental se basa en mejorar la apariencia general de la sonrisa y la boca de una persona para lograr resultados estéticamente agradables y naturales.

Texto: Juan Diego García-Abadillo/Ayer&hoy. Fotos: Ayer&hoy/Pixabay