Sagrario Pérez de Agreda Galiano / Farmacéutica adjunta al Centro de Información del Medicamento. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

Como cada año, el pasado 13 de enero se conmemoro el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, una jornada destinada a visibilizar y concienciar sobre uno de los trastornos de salud mental más prevalentes a nivel mundial.

La depresión afecta a millones de personas en todo el mundo y puede presentarse en cualquier etapa de la vida, sin distinción de edad, género o condición social.

Se trata de un trastorno mental complejo que impacta profundamente en el estado de ánimo. Está caracterizado por una serie de síntomas, entre los que predominan la tristeza, el pesimismo y la anhedonia o incapacidad para sentir placer, alegría o interés en situaciones que habitualmente producían estos sentimientos. Son frecuentes también los cambios en el sueño, la dificultad para concentrarse y el retiro social.

Toda esta sintomatología repercute gravemente en la calidad de vida del paciente con un impacto negativo en el entorno familiar, en el desempeño laboral y en sus relaciones sociales, por eso es tan importante saber detectar y diagnosticar la depresión a tiempo.

La buena noticia es que tiene tratamiento que dependerá de las características específicas del paciente y en la mayoría de los casos combina terapia psicológica y farmacológica, siendo fundamental el seguimiento y el acompañamiento a lo largo del mismo.

La profesión farmacéutica tiene un firme compromiso en la lucha contra la depresión, especialmente en su detección temprana, en el apoyo a los pacientes durante su tratamiento, y en la concienciación de la sociedad sobre su incidencia, causas y efectos.

El efecto de los antidepresivos no se suele percibir hasta que no han transcurrido unas semanas del inicio del tratamiento, sin embargo, sí que se notan sus posibles efectos adversos: náuseas, vómitos o insomnio. Esto hace que muchos pacientes abandonen el tratamiento o lo tomen de forma incorrecta.

En este sentido, el papel del farmacéutico informando, aconsejando y acompañando al paciente a lo largo de su tratamiento, es fundamental ya que se mejora la adherencia y se consiguen mejores resultados.

Recordar, que la depresión tiene tratamiento, y su farmacéutico le puede ayudar.