El Lago Hillier, situado en la isla Middle del archipiélago de Recherche, en Australia Occidental, es uno de los fenómenos naturales más llamativos del planeta. Su rasgo más sorprendente es el intenso color rosa de sus aguas, un tono que permanece constante durante todo el año y que se mantiene incluso si el agua se extrae en un recipiente. Esta particularidad lo convierte en un destino muy codiciado para los amantes de la naturaleza y la fotografía aérea, ya que su contraste con el verde del bosque circundante y el azul del océano genera un paisaje casi surrealista. El origen del color rosado se debe a la presencia de microorganismos extremófilos que prosperan en sus aguas altamente salinas. La microalga Dunaliella salina produce pigmentos carotenoides que tiñen el agua de tonos rojizos, mientras que ciertas bacterias halófilas refuerzan esa tonalidad. La combinación de estos elementos, junto con la elevada concentración de sal y la intensa luz solar australiana, crea un efecto visual único en el mundo. A diferencia de otros lagos de colores peculiares, el Lago Hillier no presenta cambios estacionales significativos en su apariencia. Su estabilidad cromática y su ubicación remota han alimentado el misterio y la fascinación que lo rodean.
El sorprendente lago rosa de Australia




