Lucía Ruiz de Castañeda Gallego / Farmacéutica Comunitaria de Tomelloso

El SIBO se ha puesto de moda. Pero, ¿qué es? Es el sobrecrecimiento de la flora bacteriana a nivel del intestino delgado, lo que da lugar a síntomas como hinchazón, gases, dolor abdominal, fatiga, estreñimiento, diarreas, debilidad, etc. Síntomas comunes a muchas enfermedades, lo que hace más difícil identificar cuando se trata de un caso de SIBO.

El SIBO se presenta mayoritariamente en mujeres entre treinta y cincuenta años y en pacientes celiacos y diabéticos. Tras tratamientos prolongados con antibióticos y otros fármacos que afecten a la flora intestinal. Personas con alteraciones anatómicas de esa zona, debidas a cirugías previas. Problemas en eje intestino-cerebro. Cualquier problema a nivel cerebral, ya sea ansiedad, depresión, estrés… afecta a nuestro sistema digestivo, pudiendo causar alteraciones en la flora. Otra causa podría ser el abuso de la toma de antiácidos que alteran el pH de la microbiota promoviendo el crecimiento bacteriano.

El diagnóstico debe ser realizado por el médico estudiando la historia clínica del paciente. Lo puede confirmar por un método directo, cultivando muestra de líquido de la zona intermedia del intestino delgado, obtenida por medio de una gastroscopia, o por un método indirecto, que consiste en la medida del hidrógeno y el metano exhalados tras la ingesta de un sustrato como glucosa, lactulosa o lactitol, detectando la fermentación bacteriana. Este último es el más usado en la actualidad por su bajo riesgo y coste.

Una vez diagnosticado por el médico, se tratará con antibióticos específicos que acaben con el sobrecrecimiento bacteriano. Ayudará a paliar los síntomas una dieta baja en fibra y azúcares fermentables como la glucosa y la fructosa.

Existe una dieta especifica llamada FODMAPS, que será implementada por un profesional, y que consiste en eliminar por completo algunos alimentos, (carbohidratos de cadena corta), e ir reintroduciéndolos poco a poco para poder identificar y reducir en la dieta, aquellos que causen síntomas digestivos. Es importante también la toma de probióticos durante el ciclo de los antibióticos y una vez acabados. Se ha demostrado que son efectivos ya que son capaces de disminuir la carga bacteriana y aliviar los síntomas, producen sustancias antimicrobianas y refuerzan la barrera intestinal disminuyendo la permeabilidad de modo que toxinas y bacterias no entren en nuestro organismo.

No olviden que desde la farmacia les podremos aconsejar y derivar al médico en caso de ser necesario para que realice el diagnóstico.