La pesca deportiva en aguas de interior abarca un mundo tan apasionante como poco conocido por la sociedad en general de hoy en día. Diferentes modalidades, técnicas, especies, épocas… transportan al pescador a una dimensión muy singular en la que, amén de la competitividad por ser el mejor en tal o cual concurso, está el mero disfrute o el entretenimiento por una buena captura, que son la mayoría. Y con ello otros valores esenciales relacionados con la educación en su más amplia acepción: el compañerismo, el respeto por el entorno y los animales, la paciencia, la limpieza y el orden, el contacto con la naturaleza, etc.

Su novia le regaló una caña de pescar a los 16 años y, desde entonces, jamás lo ha dejado. Ha participado en siete campeonatos del mundo -en uno de ellos, en Ostellato, Italia, quedó en cuarto lugar-; ha sido dos veces campeón de España por equipos, quince años en la primera división nacional, capitán del equipo nacional absoluto y del equipo infantil de Castilla-La Mancha… Luis Campos es una enciclopedia andante del mundo de la pesca. Todo lo sabe y a todo el mundo, desde niños a personas mayores, enseña y educa en un deporte que le apasiona. La tranquilidad, pero también la competitividad sana, el contacto con la naturaleza, el compañerismo, la hermandad entre amigos…, son valores que luce y comparte con los más pequeños cada fin de semana para, al menos, como él dice, alejarlos de las pantallas durante unas horas, mostrarles la naturaleza tal cual es, enseñarles a tener paciencia, fijar la atención y disfrutar del entorno, que no es poca cosa.


Como Luis, son miles los aficionados que, en fines de semana o aprovechando unas horas libres, se van al río o al pantano de pesca. Para poder pescar, es obligatoria la expedición de una licencia, cuya tasa puede variar según la comunidad autónoma, la modalidad de pesca y la duración de licencia; en cualquier caso, con un coste asequible para todos los bolsillos. Ya de carácter voluntario, el aficionado acostumbrado o con ganas de competir o participar en concursos o campeonatos puede federarse en la Federación Española de Pesca y Casting, o a través de sus delegaciones regionales o provinciales.


En cuanto al número de permisos, precisamente por ser datos regionales, es difícil precisar una cifra nacional, aunque el Ministerio para la Transición Ecológica, en su Estadística Anual de Pesca Fluvial de 2019, recoge unas 465.632 licencias de pesca, como último dato confirmado, aunque los registros oficiales alcanzan a 2022 con estadísticas similares. Por su parte, la Federación informa de que unos 80.000 pescadores están federados, apenas el 17 %.

MLADENOVAC, SERBIA – JUNE 2, 2025: Two friends fish from the shore of Markovacko Jezero near Mladenovac, Serbia, in warm evening light. Rods set toward the calm lake, the men talk quietly.


Para muestra un botón, los permisos en Castilla-La Mancha se elevan a 101.556 en 2024, según los datos aportados por el área de Medio Natural y Diversidad de la Consejería de Desarrollo Sostenible en Ciudad Real, y los federados son solo 2.700 en la comunidad autónoma aludida.


En la pesca fluvial o de interior no sólo se contacta con el entorno que les rodea, agua y tierra, sino que se cuida y se respeta, flora, fauna y todo el ecosistema para mantener el equilibrio y la biodiversidad existente. Una máxima que llevan grabada a fuego los pescadores de toda la vida y transmiten de generación en generación a los más pequeños. En general, existen dos grandes modalidades de pesca fluvial, la referente a los grandes ciprínidos como carpa, barbo, tenca…, son especies herbívoras u omnívoras, con gran valor deportivo y la captura se efectúa con cebos naturales. Y los depredadores: lucio, perca, black-bass, siluro… son carnívoros, se alimentan de peces, aves y pequeños mamíferos acuáticos y se capturan mediante señuelos, spinning -señuelos artificiales- o curricán -aparejo de pesca arrastrado desde una embarcación-.


Se puede salir a pescar solos o en compañía de amigos o familiares… y en cualquier época del año, aunque otoño y primavera son las estaciones más favorables debido a la suave climatología y a la localización del pez cerca de la orilla, a diferencia del invierno o verano, alojado en zonas más profundas para evitar el excesivo frío o calor.


La pesca es un deporte que atrapa, no sólo al pez, sino a todo aquel que se inicia en estas lides, emulando los pasos de su abuelo, de su padre, de su tío o, sencillamente, de alguien ajeno que le puso fortuitamente una caña en las manos y que ya nunca soltó.


Pedro es uno de ellos. Fue alumno de Luis, a quien recuerda con gran cariño. Apenas tenía 8 años cuando se ponía por primera vez en los puestos del pantano del Vicario a esperar la captura. Hoy en día, a sus veintitrés, es un pescador de grandes ciprínidos y depredadores y no para quieto acudiendo a pantanos de Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía a capturar la pieza soñada, recordando esa lucha narrada de Hemingway, salvando las distancias y diferencias de pesca marítima y de interior, en la obra ‘El Viejo y el Mar’.


La pesca para él es más que una afición y un deporte, es gran parte de su vida. Se autodenomina como un chico inquieto, por lo que lanzar la caña le ayuda a mantener la calma y a ser paciente, aunque la captura en sí le eleva la adrenalina y el estrés, reconoce. Consiguió de niño que sus padres le compraran una caña de los chinos por unos euros. Tras su primera captura de una hembra de lucio de unos 6 kilos con la técnica de la cucharilla no hubo vuelta atrás. En la Escuela de Pesca Virgen del Pilar sentó las bases de un conocimiento que ha ido ampliando con los años, “solía ir cada sábado, comencé con los ciprínidos: carpa, barbo, boga, garbón…, a la inglesa (técnica de pesca con el uso de un flotador para detectar las picadas), aunque me empapé de todas las modalidades, tipos de cañas, montajes, nudos, etc.”.


Con el paso de los años se especializó en depredadores, en concreto el black bass, mucho más deportivo, aunque continúa con la modalidad de grandes ciprínidos. Cada día libre lo dedica a la pesca, estirando las horas desde muy temprano e incluso varias jornadas completas de 3, 4 o 5 días si así se lo permite su actividad profesional y sus estudios.


Por su parte, Benjamín, otro pescador empedernido, confiesa que va a morir pescando. Su abuelo le metió el gusanillo. Recuerda con cariño esos viajes a Puebla de Don Rodrigo en un Seat 850 con sus primos, “al final del viaje teníamos que volver a montar cañas y carretes porque llegaban totalmente desarmados”. Entonces, pescaban black bass con lombrices de vinilo “que mi abuelo dividía en tres partes”. A la hora de elegir técnica, prefiere el lance para capturar black bass, lucio o barbo. Le gusta ir por libre, por su cuenta, pescar por puro placer, no por afán de competir ni de presentarse a ningún certamen.


En el mundo de la pesca, la gran mayoría practica en la actualidad el deporte de captura y suelta, sin muerte, en el que el animal no sufre. Por lo general, el pez no se somete a ningún tipo de estrés cuando se captura, el pescador prioriza ante todo su cuidado, con instrumentos como un desanzuelador o sacanzuelos para quitarles el anzuelo o desinfectantes para cicatrizar la boca, aunque no disponen de terminaciones nerviosas ni receptores del dolor. No obstante, los rifirrafes entre pescadores y administración en la protección de la fauna piscícola autóctona están a la orden del día en detrimento de las especies exóticas o invasoras como el black bass o el siluro, aunque con el máximo respeto a la actividad de la pesca en sí. Mientras que algunos organismos públicos trabajan por la pervivencia y conservación de especies propias en nuestros ríos y embalses como carpas, barbos o bogas…, algunos pescadores se concentran en la mera diversión y entretenimiento. Intereses contrapuestos difíciles de unificar, aunque siempre con el máximo respeto al entorno y hábitat de las especies.

Influencia y factores ambientales en la pesca.- En la pesca influyen muchos factores ambientales, climatológicos, orográficos… Grandes periodos de sequía reducen fauna piscícola y obligan a poblaciones de ciprínidos, por ejemplo, a refugiarse en tablas donde queda agua para posteriormente volver a recolonizar. No obstante, como explica el jefe de servicio del Medio Natural y Biodiversidad de Desarrollo Sostenible en Ciudad Real, Víctor Díez, son especies habituadas a estos ciclos, adaptadas al clima para continuar con el proceso de cría y reproducción. Son procesos vitales permanentes que no se ven influenciados tanto porque caiga agua en un momento puntual, sino por periodos más prolongados. En la actualidad, la lluviosa primavera ha sido bienvenida, no tanto el tórrido verano y el seco otoño iniciático, en cuyo recorrido hasta diciembre se esperan las deseosas lluvias para que los ríos empiecen a correr o a aumentar su caudal.


Además de la climatología, el viento, la temperatura del agua y de la superficie, la presión atmosférica o la propia orografía del terreno son determinantes en la práctica pesquera. Nos lo explica gráficamente Pedro Sevilla: “el movimiento del aire es un factor clave, ya que arrastra y mueve la comida; en los depredadores el pez pasto se desplaza, activando lógicamente a aquellos; también la temperatura, por lo general los climas cálidos favorecen a los animales, pero los días tórridos no tanto, como por ejemplo al black bass, un pez de sangre fría, que le obliga a refugiarse a mayor profundidad; o la presión, si es baja pican los ciprínidos, si es alta mejor para los depredadores”.


Con todos los condicionantes y factores previos a tener en cuenta, muchos pescadores, como Pedro, salen de pesca independientemente del tiempo que haga y conociendo los lugares y las épocas donde van a picar en mayor medida. “En primavera me desplazo a entornos de peces de gran tamaño, hembras fundamentalmente, es época de desove; mientras que en otoño acudo a las orillas de los pantanos, donde es frecuente la alimentación abundante de peces como carpas o black bass, acumulan grasa para soportar el invierno, estación precisamente en la que prefiero la pesca del lucio”.


En cuanto al mejor momento del día, es de sobra conocido por todo el mundo que para ir de pesca hay que madrugar. Pero ¿por qué?: “El agua refresca, el pez aprovecha para comer y se ve más movimiento, lo mismo que al atardecer, cuando se está entre dos luces”, nos explica Pedro. Teniendo en cuenta, no obstante, que cada especie se guía por distintos medios, unos por las vibraciones y la vista, como el black bass y el lucio, y otros por el olfato como la carpa y el barbo. Sobre la teoría de guardar silencio cuando se echa la caña, Pedro considera que no es tanto estar callados como dejar de moverse por la orilla o remover piedras u otros elementos.


Con carácter general, el horario permitido de pesca en aguas interiores es desde una hora antes de la salida del sol hasta una hora después de la puesta (Ley Estatal de Pesca y Acuicultura), si bien hay excepciones, en tramos o especies determinados, para competiciones deportivas o con resoluciones autonómicas que establezcan horarios especiales.


A Miguel Ángel le inició en la pesca su abuelo, gran aficionado, con apenas 5 o 6 años. Ahora, el trabajo le impide dedicarle más tiempo, pero mantiene la afición y siempre que puede la pone en práctica. A su juicio, pescar no sólo es ir con una caña bajo un árbol y esperar a que piquen, sino que precisa de más tiempo e implica muchos factores. Con 14 años ingresó en un club deportivo de pesca, ha participado en numerosos campeonatos infantiles, juveniles dentro y fuera de Castilla-La Mancha obteniendo una larga lista de trofeos. A la hora de elegir, opta por la pesca de ciprínidos, carpas y sobre todo barbos, “por la rapidez de movimiento que tiene y lo complicado de la captura”, y el lance para lucio y black bass.


Como director de colegio, para Miguel Ángel, la pesca es una actividad que se identifica como pocas por la educación en valores. “Los niños de hoy en día son ajenos al contacto y al respeto por la naturaleza, la limpieza, el orden, el respeto por los animales, la disciplina, la atención, el respeto hacia otros compañeros y hacia tus útiles de pesca. “Se habla mucho de la necesidad de espacios verdes, la pesca es un espacio verde, un espacio a recuperar hoy en día, para relajarte y a la vez cargar pilas”.

El coste de la pesca.- Para iniciarse en estas lides, apenas bastan unos pocos euros para adquirir una caña de pescar en cualquier tienda o bazar. Sin embargo, cuando ‘pica el gusanillo’, la pesca, ‘pescamanía’ para algunos, puede convertirse en un deporte en el que se puede invertir todo lo que quieras. En las escuelas de pesca, como en la de Ciudad Real, enseñan a los alumnos a fabricar sus propios flotadores con elementos reciclables; sus moscas o anzuelos, verdaderas virguerías hechas con muchísimo interés y ganas con el único afán y objetivo de que el pez pique, y a coste 0 o muy barato.


Cuando la afición entra de lleno, con una caña, un carrete y una bobina de hilo de 0,25 se puede disfrutar de una buena jornada de pesca, unos 50 o 60 euros. Además, está el pago de la licencia; como ya se ha dicho, no hay un precio nacional, aunque un promedio podría situarse entre los 15 y 25 euros al año. En Castilla-La Mancha, el coste es de 8,88 euros anual, 44,40 si es para 5 años, o una interautonómica de 25 euros para un solo ejercicio. Desde 2022, las licencias de pesca anuales para residentes son gratuitas si cumplen ciertos requisitos. Por su parte, la Comunidad de Madrid, el precio es de 15 euros para adultos o una licencia interautonómica de 25 euros para una anualidad.


Con el tiempo, si la pesca se mete en vena, se puede hasta llegar a comprar una caña para cada tipo de señuelo, para cada tipo de pez y para cada tipo de técnica, aparte la comida y gasolina si te desplazas fuera del lugar de residencia. En su caso, Pedro recorre muchos kilómetros e invierte los ahorros en la pesca; cada vez que libra lo dedica a ello, sobre todo por las mañanas para aprovechar la tarde en el gimnasio o estudiando.


En el top de precios se sitúan aquellos aficionados que adquieren una caña y carrete por 300 o 400 euros, una barca de 6 o 7 metros por 30.000 euros y una sonda de pesca a tiempo real por 3 o 4.000 euros.

Influencers y guías de pesca.- También en la pesca ha llegado la fricamanía o el mundo de los influencers. Las redes sociales no paran con la difusión de imágenes de capturas de ejemplares enormes capturados en aguas de interior de pantanos de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Madrid, Cataluña o País Vasco. Algunos peces tienen hasta nombre como ‘La Tiburón’, una carpa, ya desaparecida, alojada en el embalse de Horno Tejero en Cáceres.


Donde más proliferan los influencers son en la modalidad de carpfishing o depredadores. Javi Valle es uno de ellos, subcampeón de España black bass embarcación por individual y campeón de España por equipos con Extremadura, en septiembre competía en el Mundial en Sudáfrica; o Javier de San Frutos ‘Sanfru’, creador de contenido muy activo en YouTube e Instagram, donde publica vídeos y fotos de sus salidas centradas en pesca de depredadores (black bass, lucio, lucioperca y similares) y técnicas de spinning, pato/embarcación y orilla.


Además de influencers, algunos pescadores deportivos reconocidos en redes sociales viven exclusivamente como guías de pesca. Álex Molina, por ejemplo, es un pescador de carpfishing que ofrece una guía de pesca en la que se incluye todo: mantenimiento, combustible, desplazamiento, barca y material. Pedro Sevilla ganó una liga de black bass y de premio recibió una guía promocional -valorada en unos 300 euros- con Raúl Fraile, guía de pesca en el embalse del Jándula en la sierra de Andújar, “los guías de pesca tienen su mercado, hay gente que disfruta sacando peces de enormes dimensiones sin haber pescado en su vida. Ello ha provocado que pescadores deportivos reconocidos como Fraile cambie de residencia para vivir de ello en esta zona de la provincia de Jaén, incluso un gran pescador francés, Bastien Nicolay, con grandes competiciones nacionales e internacionales en su haber, decidió cambiar la ciudad de Burdeos por Extremadura, donde trabaja como guía de pesca en el pantano de Orellana”.


En definitiva, la pesca en España es un espacio a recuperar y a reconocer, como reclama el sector. No sólo por la existencia de grandes pescadores, algunos con títulos destacados, que también, sino por una actividad al aire libre a imitar por sus múltiples beneficios.


Texto: Oliva Carretero. Fotos: Cedidas por los entrevistados, Ayer&hoy.

Ramón Prieto, presidente de la Peña Vallehermoso

La Peña de Pesca Vallehermoso de La Solana lucha por mantener viva su afición entre generaciones

La Peña de Pesca de Vallehermoso de La Solana continúa su actividad con entusiasmo y dedicación a pesar de las dificultades que afronta para atraer a nuevas generaciones. Con alrededor de una veintena de socios en la actualidad- han llegado a estar cerca de 60-, la entidad, fundada hace más de 40 años, ha sido durante años un punto de encuentro para los amantes de la pesca deportiva en la zona.
Su presidente, Ramón Prieto, explica que el principal desafío al que enfrentan es el relevo generacional. “La lástima es que no hay más gente joven que se inicie en este terreno”, comenta, destacando que, a diferencia de otros deportes con infraestructuras locales, la práctica de la pesca requiere desplazamientos y el uso de vehículos, algo que puede desanimar a los más jóvenes y a sus familias.
La peña desarrolla sus actividades principalmente en el pantano de Vallehermoso, un entorno que ofrece gran variedad de especies, entre las que destacan carpas, carpines, barbos, cachuelos, bogas, black-bass, percasoles, y pez gato, entre otras. Esta diversidad convierte cada jornada de pesca en una experiencia imprevisible y emocionante para los aficionados. Las modalidades más practicadas son la “enchufable”, de corto alcance, y la “inglesa”, que se caracteriza por un largo lance a distancia.
Todas las capturas realizadas durante las competiciones son devueltas al agua tras el pesaje, ya que la finalidad de la peña es puramente deportiva. A lo largo del año organizan una liga interna, así como el tradicional trofeo de feria, que en el pasado llegó a reunir a participantes de carácter regional, aunque en los últimos años se ha limitado a un ámbito más local debido a la reducción de espacios disponibles y a las restricciones derivadas de la pandemia.
Los miembros de la peña también participan en competiciones organizadas en diferentes puntos de nuestra provincia y la región, y algunos incluso han llegado a clasificarse para campeonatos nacionales. Sin embargo, Ramón admite que estos eventos requieren tiempo y recursos, “ya que suelen implicar desplazamientos prolongados y jornadas de entrenamiento previas en escenarios desconocidos”.
En cuanto a la financiación, la peña se sostiene exclusivamente con las cuotas mensuales de sus socios. Durante años contaron con pequeñas subvenciones municipales que ayudaban a cubrir los gastos de trofeos y organización, pero estas ayudas dejaron de percibirse hace 4 o 5 años. “No es que fueran grandes cantidades, pero suponían un apoyo importante”, señala Ramón, quien considera que, aunque cada aficionado debe costear su propio hobby, una pequeña ayuda institucional aliviaría los costes derivados de desplazamientos, material y organización de concursos.
Pese a las dificultades, los integrantes de la Peña de Pesca de Vallehermoso mantienen vivo su compromiso con este deporte y con el entorno natural que lo acoge. Su objetivo es seguir fomentando la pesca deportiva de forma responsable y sostenible, y lograr que nuevas generaciones se sumen a esta afición que combina naturaleza, compañerismo y tradición.

Astacifactoría ‘El Chaparrillo’ de reproducción y repoblación del cangrejo autóctono

Avances en el centro de cría más grande del país

Es el espacio de cría de cangrejos autóctonos más grande de España con 20 depósitos y 15.000 ejemplares, aunque no el que más produce (entre unos 40 o 50.000 al año). Es el Centro de Astacicultura El Chaparrillo, creado en la década de los 80 para la repoblación de esta especie catalogada como vulnerable, tras verse afectados por la afanomicosis o peste del cangrejo, un hongo portado por dos cangrejos alóctonos o invasores: el rojo americano, presente en Ciudad Real y permitida su pesca, y el cangrejo señal, no detectado en la provincia.
Recientemente, la astacifactoría ha incorporado un desnitrificador por la aparición de una enfermedad, la saprolegniasis, “pensamos que se debe a la contaminación del agua por nitratos de la agricultura y estamos probando con este sistema en colaboración con el IREC”, arguye el director de El Chaparrillo, Vicente Alcaide. Hasta ahora, el nivel de nitrato era de 80-100 mg (por debajo de 50 mg para el agua potable) y se está bajando a 10 mg.
Asimismo, están pendientes de la confirmación de un proyecto, junto al centro Rillo de Gallo de Guadalajara, para estudiar el microbioma de los cangrejos, tanto autóctonos como alóctonos en ríos y centros de crías, “es un estudio genético en el que se investigará el origen de la predisposición de los cangrejos alóctonos a ser tan invasivos”.
En estos días de octubre comienza el vaciado de las piscinas de crianza para el transporte y suelta de crías en cabeceras de ríos libres de especies exóticas antes mencionadas. También los del centro alcarreño. Su destino habitual es la zona este de la región: Albacete, Cuenca y Guadalajara; no así en Ciudad Real, sin sitio hábil para la repoblación.
Las zonas de suelta son seleccionadas escrupulosamente y a demanda de las provincias receptoras, en cauces a altura y en aguas frías, donde la afanomicosis no se expande. Los agentes medioambientales de la Consejería de Desarrollo Sostenible son los encargados del registro y seguimiento de la población.
Víctor Díez, jefe de servicio del Medio Natural y Biodiversidad de la Delegación de Desarrollo Sostenible de Ciudad Real, señala que el interés por el cangrejo de río ha decaído mucho respecto al boom de hace unos años, “eran el plato fuerte de la pesca aquí, pero ahora las poblaciones están muy reguladas”. Para muestra, las licencias expedidas: en 2019 se registraron más de 8.000 frente a las 600 de 2025. Contra la afanomicosis, añade Díez, no se ha descubierto aún ningún tratamiento que inmunice a los cangrejos autóctonos, la única certeza es la temperatura fría del agua, donde el hongo no se puede desarrollar.
El ciclo reproductivo de los cangrejos autóctonos es de una vez al año, explica Vicente Alcaide. El proceso comienza en otoño, con la unión de machos y hembras, para la puesta en noviembre-diciembre de unos 60 huevos o larvas -que se refugian bajo las madres- llegando a eclosionar 6 meses después unas 20-30 crías a finales de abril. Cuando alcanzan los 4 cms comienza su transporte. Esta especie, añade Alcaide, se reproduce a partir de los 2,5 años durante 5 o 6 de una vida útil de 8 o 10. El cangrejo macho muda en invierno y verano, por el que se desprende del caparazón; y en primavera las hembras. En general, la pervivencia del cangrejo, como la de cualquier otra especie, es necesaria para mantener el principio de la biodiversidad, indica Díez, amén de garantizar la existencia de predadores como la nutria, la cigüeña o la garza. Alcaide agrega que los cangrejos son omnívoros, son ‘los basureros de los ríos’ “se comen todo, lo que causa la bajada de nitrógeno, limpiando y mejorando la calidad de las aguas”.