Los museos son portales al pasado, ventanas al presente y faros hacia el futuro. En sus salas se atesoran historias, culturas y descubrimientos que definen quiénes somos y hacia dónde vamos. En este reportaje, te invitamos a recorrer algunos de los museos más fascinantes de nuestra provincia, que te llevarán a explorar lugares donde el tiempo se detiene y el aprendizaje cobra vida, mostrando cómo estos espacios culturales nos invitan a reflexionar sobre nuestro lugar en la historia y en el futuro.

Era un soleado día de otoño cuando decidí emprender un viaje cultural por la provincia de Ciudad Real. Mi plan era recorrer sus museos, cada uno con su propia historia y encanto, y descubrir las maravillas que me aguardaban.


Mi primera parada fue en la capital, concretamente en el Museo Provincial de Ciudad Real que alberga el legado cultural del pasado de la provincia. La sección de paleontología es un viaje a través del tiempo, mostrando cómo el paisaje manchego estuvo habitado por criaturas gigantescas hace millones de años. Uno de los tesoros más impactantes es el esqueleto casi completo del mastodonte Anancus arvernensis, hallado en el yacimiento de las Higueruelas en Alcolea de Calatrava, que ofrece una ventana a un periodo en que los elefantes prehistóricos dominaban los humedales. No menos impresionante son los fragmentos del rinoceronte Stephanorthinus etruscus. Mastodontes, rinocerontes, guepardos, tortugas gigantes, hienas, además de fósiles originales de un inestimable valor.


La sección de arqueología, por otro lado, abarca cronológicamente desde el Paleolítico hasta la Edad Media. Destacan las herramientas de piedra de los primeros pobladores, cerámicas de la Edad del Bronce y el fascinante tesoro íbero de Alarcos, con joyas y armas que reflejan la maestría artesanal de esta civilización. Un mosaico romano de gran detalle nos transporta a la vida cotidiana de los antiguos habitantes de la región.


Y qué decir de “Atempora Ciudad Real. Un legado de 350.000 años” compuesta por más de 400 piezas procedentes de 67 yacimientos arqueológicos ubicados en 46 municipios de la provincia de Ciudad Real, que abarcan desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Contemporánea. La muestra nos brinda la oportunidad de realizar un viaje en el tiempo a partir de los descubrimientos arqueológicos más significativos de los últimos años en la provincia de Ciudad Real, acompañados de algunas piezas icónicas de la colección permanente del museo, que nos permiten conocer el rico legado heredado de todas las culturas que nos precedieron.

Museo Provincial de Ciudad Real.


Piezas muy interesantes como las 161 monedas de oro de los siglos XVIII y XIX halladas tras el derribo de un edificio de la calle Toledo de Ciudad Real, la tinaja almohade de Alarcos, la espada de hierro de Villanueva de la Fuente, la más antigua de la Península que data de la transición de la Edad de Hierro al Bronce.


A continuación, me dirigí al Museo de la Merced, un antiguo convento que data del siglo XVII. La planta baja acoge pinturas, esculturas y artes decorativas de los siglos XVI al XVIII que ponen en valor la época conventual del edificio. Además, cuenta con un subterráneo visitable que sirvió como almacenamiento del convento de los antiguos frailes y que, tiempo después, con la guerra civil, se convirtió en un refugio antiaéreo.


El plato fuerte del museo se encuentra en la planta primera, donde destaca una interesante colección de arte contemporáneo español, con artistas como Salvador Dalí, Joaquín Sorolla, Antonio Saura, Eduardo Chillida, Joan Miró o Antonio López, entre otros.
La tranquilidad del convento proporcionaba un ambiente perfecto para disfrutar de cada pieza.


Mi siguiente parada fue el Museo Elisa Cendrero, un palacete que es un viaje al pasado siglo XX. En el interior, en la planta baja, podemos admirar una sala con obras de diversos artistas como Joaquín Araujo Ruano, Ángel Andrade, Manuel López-Villaseñor, Lorenzo Aguirre o Gloria Merino, y tres salas dedicadas a la figura del ciudadrealeño Carlos Vázquez Úbeda, pintor, ilustrador y cartelista que cultivó el paisaje y el género costumbrista. Además, alberga una maqueta de lo que era el antiguo Ciudad Real, donde se puede observar edificios que ya no están o como era la antigua muralla.


Toda la superficie de la planta primera está dedicada a museo de la familia Medrano-Cendrero. En las distintas dependencias se puede contemplar mobiliario y artes decorativas de la época, una importante colección de pintura y enseres etnográficos, destacando una estupenda colección de armas blancas procedentes de fábricas de Toledo, abanicos de los siglos XVII al XIX, cerámica del siglo XVII y un bargueño frailero del siglo XVII.


A pocos metros del Museo Elisa Cendrero se encuentra el Museo López Villaseñor, dedicado a la obra del pintor ciudadrealeño Manuel López-Villaseñor, uno de los máximos exponentes de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX. A lo largo de sus trece salas podremos admirar la evolución de su obra desde sus inicios academicistas, pasando por un proceso de cambio hacia el realismo crítico conjugado con cierto expresionismo en sus temas, hasta llegar a la belleza intelectual de sus últimos bodegones o “retratos de cosas”, como a él le gustaba llamarlos. Este museo es, además, centro de exposiciones temporales que marcan el calendario durante todo el año.


Se ubica en el interior de una casa solariega manchega construida a inicios del siglo XV, siendo la más antigua conservada en la ciudad. Aquí nació en 1451 Hernán Pérez del Pulgar, apodado “el de las Hazañas”, capitán del ejército castellano al servicio de los Reyes Católicos.


Destaca su fachada renacentista con cuerpo central a modo de torre y decorada con dos columnas jónicas de granito, balcón de forja (donde se ubicaba la habitación de Hernán Pérez del Pulgar) y escudo familiar. La planta baja, a modo de zaguán para carruajes, da acceso a un patio porticado castellano con columnas en piedra, galerías de madera y pozo central.


Después de haber recorrido las salas de arte, decidí sumergirme en la literatura con una visita al Museo del Quijote, en el que pude adentrarme en la figura de Don Quijote de la Mancha y su autor, Miguel de Cervantes. El recorrido comienza con una proyección audiovisual muy interesante con un pequeño resumen del Quijote. Las salas están llenas de ilustraciones, grabados, así como de maquetas que recrean escenas icónicas. Además, el museo es también Biblioteca Cervantina que alberga ejemplares de diferentes novelas de Miguel de Cervantes de varias épocas.

Museo del Queso Manchego.


Terminamos nuestro viaje por la capital en el Museo Diocesano, un lugar que guarda con mimo el arte sacro de la provincia. Se encuentra en la planta baja del Obispado de Ciudad Real, y recoge obras de arte religioso no utilizadas en el culto. Se trata de una colección de obras que datan desde el periodo románico hasta el siglo XX.


En el patio se exponen obras de los siglos XIX y XX con piezas tan destacadas como el paso del ‘Resucitado’ de Joaquín García Donaire o el impresionante paso de Semana Santa de ‘La Santa Cena’, obra de Faustino Sanz Herranz.

Un paseo por diferentes museos de la provincia.- Nos desplazamos ahora hasta la localidad de Daimiel para ver su Museo Comarcal. Sus exposiciones abarcan desde la prehistoria hasta el siglo XX, permitiendo explorar el territorio, la historia, la tecnología y las ideas y creencias de la zona.


Se exhiben piezas que datan de la prehistoria, incluyendo herramientas y objetos relacionados con la Motilla del Azuer, un yacimiento arqueológico único en la Península Ibérica de hace más de 4.000 años.


La colección incluye elementos de las épocas íbera, romana e hispano-musulmana, proporcionando una visión de las diversas culturas que han influido en la región.


Se presentan aspectos de la vida cotidiana en Daimiel y su entorno, mostrando la evolución de las tecnologías y las creencias a lo largo del tiempo.


Además, el museo rinde homenaje a figuras destacadas de Daimiel, como el arquitecto Miguel Fisac y el pintor Juan D’Opazo, cuyas obras y contribuciones son reconocidas en las exposiciones, además de la colección de cerámica de Vicente Carranza, una de las más importantes de España.

Archivo-Museo Sánchez Mejías.


En resumen, el Museo Comarcal de Daimiel es un espacio que permite a los visitantes sumergirse en la rica historia y cultura de la región manchega, ofreciendo una experiencia educativa y enriquecedora.


Tras la visita al Museo Comarcal de Daimiel, recorremos unos kilómetros y nos trasladamos a la localidad de Manzanares, que cuenta con una gran variedad de museos.


La primera parada fue el Museo Manuel Piña, dedicado al reconocido diseñador de moda originario de Manzanares. El museo se emplaza en la cueva-bodega de la llamada Casa de los Merino, hoy Centro Cultural “Ciega de Manzanares”, una casa solariega manchega del siglo XVI situada en pleno casco histórico de la localidad.


La visita al Museo Manuel Piña comienza con tres piezas que resumen conceptos esenciales para entender la obra de Manuel Piña. La siguiente sala hace un recorrido cronológico por las creaciones de Manuel Piña en los años 80 y, la tercera sala, se adentra en los 90 con la exposición de piezas de sus últimos desfiles para Cibeles. La cuarta sala se llama “Arte y Experimentación” y en ella se muestran algunos diseños en los que colaboraron artistas plásticos como Costus, Juan Gomila, Rogelio Imperiale o Álex Serna. Para terminar, hay una sala denominada “Imagen y Moda”, ubicada en el patio, en la que pueden verse complementos, fotografías, figurines, joyas, carpetas de desfiles y material relacionado con la marca Manuel Piña.


Continuando nuestro recorrido por los museos de Manzanares vamos hacia el Museo del Queso Manchego, el primero en el mundo dedicado a este emblemático producto. Situado en la ‘Casa de Malpica’, una casa solariega de finales del siglo XVII, el museo ofrece un recorrido apoyado en fotografías, audiovisuales y utensilios queseros y ganaderos, permitiendo al visitante sumergirse en la tradición quesera de la región. Cuenta con varias salas y espacios para conocer la historia de los pastores y el pasado, el presente y el futuro del proceso de elaboración del queso, además de una sala de catas donde degustar con todos los sentidos el queso manchego con denominación de origen. Asimismo, el museo alberga una colección de arte que complementa la experiencia cultural.


La siguiente parada es el Archivo-Museo Sánchez Mejías, que rinde homenaje al célebre torero Ignacio Sánchez Mejías. El museo alberga una colección de objetos personales, fotografías y documentos que nos adentra en la vida del protagonista del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, de Federico García Lorca. La vida y carrera de este polifacético personaje tuvo su influencia en la cultura española y una estrecha relación con la Generación del 27.


Finalmente, terminamos nuestro recorrido por Manzanares con el Museo PlomHist, un espacio dedicado a la historia universal a través de figuras de plomo. Con más de 4.000 figuras ambientadas en más de 80 maquetas y dioramas, el museo ofrece una experiencia única que permite recorrer diferentes épocas y acontecimientos históricos de manera visual y detallada.

Museo ‘La Rosa del Azafrán’.


Llegamos ahora a la vecina localidad de La Solana, por cierto, elegida como “El pueblo más bonito de Castilla-La Mancha 2024”. Allí nos encontramos con su Museo ‘La Rosa del Azafrán’ situado en el Palacio Don Diego, junto a la Plaza Mayor. El museo cuenta con varias salas que nos sumergen en su tejido urbano para conocer su historia y su cultura a través de un paseo por sus calles. Entre sus salas destaca la destinada a la zarzuela que recorre el despacho del escritor Federico Romero con su biblioteca y mesa de trabajo incluyendo su máquina de escribir. También existe una pantalla interactiva con audios del autor de La Rosa del Azafrán. En la sala contigua hay maquetas de escenografías de zarzuela y otra pantalla interactiva que permite tocar diferentes piezas de piano al visitante. Asimismo, en otra sala se recrea una escuela de los años 30, la sastrería típica equipada con las herramientas de trabajo, la bodega con las tinajas y una reproducción audiovisual de los cambios en las formas de trabajar la vendimia en La Solana y se completa con la fragua. Otra sala está relacionada con la agricultura, con los oficios y labores típicas desde la recolección de aceituna, la vendimia, la siembra, siega y trilla, así como el cultivo del azafrán.


Mi siguiente destino es la Ciudad del Vino, Valdepeñas, una ciudad con una profunda historia y una vibrante escena artística. Mi primera parada fue el Museo Municipal de Valdepeñas ubicado en una casa solariega del siglo XVI. Al cruzar sus puertas, pude contemplar salas dedicadas a los pintores locales como Óscar García Benedí, Ignacio Crespo Foix o Francisco Nieva, así como la sección de arqueología que se centra principalmente en los hallazgos procedentes de las excavaciones que se vienen realizando en la ciudad ibérica del Cerro de las Cabezas.


En la primera planta me encontré con una impresionante colección de arte contemporáneo, fruto de la Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, la más antigua de España y Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes desde 2001. Obras de renombrados artistas como Antonio López, Pancho Cossío, Agustín Úbeda, Antonio Guijarro o Juan Barjola adornaban las paredes, ofreciendo un festín visual de estilos y técnicas.


Continuando mi recorrido, me dirigí al Museo Gregorio Prieto, ubicado en una casa solariega del siglo XVII en la ciudad natal del pintor. Este museo alberga una extensa colección de arte. Dicha colección tiene cerca de 6.000 obras, la mayor parte de ellas realizadas por Gregorio Prieto, reflejando su versatilidad y su profunda conexión con la cultura manchega. Las salas, impregnadas de historia y arte, ofrecen una visión íntima del legado de Prieto, desde sus pinturas hasta sus dibujos y esculturas. Un recorrido por las salas del museo permite contemplar la evolución de la obra de Gregorio Prieto, desde su época impresionista hasta el surrealismo, pasando por la épocas griega y romana o su etapa postista.

Museo Gregorio Prieto.


Este museo posee también obras de otros pintores del siglo XX como Picasso, Pissis, Chirico, Vázquez Díaz, Bacon… así como una colección de dibujos originales de Federico García Lorca o Rafael Alberti, y colecciones de tallas en madera policromada de tipo religioso, pertenecientes a varios siglos.


Nos dirigimos ahora hasta el Museo de los Molinos y Ciudad de Valdepeñas. Este museo, inaugurado en 1982 gracias al artista local Gregorio Prieto, cuenta en su patio central con un homenaje a todos los valdepeñeros que lucharon por la libertad y la independencia de Valdepeñas el 6 de junio de 1808, escribiendo la página más heroica de su historia, con biografías y documentación de los personajes más destacados del seis de junio como Juana Galán “La Galana” y Francisco Abad “El Chaleco”, así como una descripción de lo ocurrido con la resistencia que lo valdepeñeros mantuvieron ante las fuerzas de invasión napoleónicas.
Las salas de la planta baja se dedican íntegramente a los molinos, presentándonos un recorrido por la obra de Gregorio Prieto, que nos muestra su defensa de esta peculiar construcción manchega. En la primera planta encontramos el legado de Eusebio Vasco, en el que a través de todo tipo de documentación se hace un recorrido por la historia de Valdepeñas.


Hay que destacar también la colección de arte de pintores valdepeñeros de finales del siglo XIX, que fueron el germen en 1940 de la primera convocatoria de la que es hoy la Exposición Internacional de Artes Plásticas.

Museo del Vino de Valdepeñas.


Por último, nos adentramos en el Museo del Vino de Valdepeñas. A través de sus exposiciones, comprendí la evolución de las prácticas de cultivo de la vid y la elaboración del vino, pilares fundamentales de la identidad local. El museo ofrece una experiencia sensorial, permitiendo apreciar los aromas y sabores que han dado fama a los caldos de Valdepeñas. En su interior acoge toda la historia y tradición de la Denominación de Origen Valdepeñas, centrando todos sus esfuerzos en reflejar ese trasiego hacia la calidad, iniciado en la década de los años setenta, que ha desembocado en la nueva generación de los vinos de Valdepeñas. Esto queda patente en la propia estructura del edificio, de estilo funcionalista, que como un gran monolito en su fachada, irrumpe encastrado en la típica bodega valdepeñera.


Cada uno de estos museos me ofreció una experiencia única, sumergiéndome en la rica historia, el arte y la cultura de cada uno de los pueblos y ciudades. Hay muchos pueblos más, muchos museos más, y no podemos dejar escapar la oportunidad de recorrer cada uno de ellos para, no solo conocer el pasado, sino también comprender la creatividad y el legado de esta maravillosa provincia y de nuestra fantástica región de Castilla-La Mancha.


Texto: Ayer&hoy. Fotos: JCCM; Turismo Manzanares;
Turismo La Solana; Turismo Valdepeñas.


Texto: Ayer&hoy. Fotos: O.Carretero; JCCM; Turismo Ciudad Real; Museo Comarcal Daimiel; Turismo Manzanares; Turismo Valdepeñas.