Cerca de cuatro décadas de compromiso con la inclusión, la formación y la autonomía de las personas con discapacidad intelectual

Desde su inauguración en 1987, el centro ha ofrecido un espacio seguro, formativo y participativo para quienes, hasta entonces, no contaban con recursos específicos tras finalizar la educación básica. Hoy, continúa siendo un lugar donde se combinan apoyo personal, formación laboral, terapias especializadas y participación social, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus usuarios y sus familias.


El CADI (Centro de Atención a Personas con Discapacidad Intelectual) responde a una necesidad que surgió a finales del siglo XX: aunque existían aulas de educación especial en los colegios y cierta integración educativa durante la EGB, no existía un recurso que acompañara a las personas con discapacidad en la transición hacia la vida laboral y social. Antes de la creación del CADI, era habitual que muchos jóvenes se quedaran en casa tras finalizar sus estudios, sin oportunidades de desarrollo ni apoyo estructurado. Había un vacío legal y social: ni la administración ni las empresas contemplaban que estas personas pudieran trabajar o tener una vida independiente.


El CADI de Manzanares se puso en marcha gracias a una subvención de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, complementada con aportaciones de entidades locales. Desde el inicio, se optó por una gestión pública directa, con titularidad del Ayuntamiento y personal municipal encargado de la coordinación, educación y apoyo de los usuarios. Esto permitió un funcionamiento profesional, estable y con un fuerte vínculo con la comunidad.

Izq.: Construcción de la valla perimetral del centro en 1993. 2ª foto: jornada deportiva con el Club Baloncesto Manzanares hace un par de años. 3ª foto: Visita al Zoo de Madrid. Dcha.: Visita a los estudios de Manzanares10TV para realizar los informativos en 2025.

Durante los primeros años, el centro ofrecía talleres prelaborales y terapias ocupacionales para preparar a los usuarios para el mundo laboral y mejorar su autonomía. La atención se centraba tanto en la formación profesional como en el desarrollo personal, incluyendo actividades de estimulación cognitiva, motriz y social. Con el tiempo, el CADI amplió su oferta incorporando nuevas terapias personales y sociales, arte, musicoterapia, fisioterapia y logopedia, siempre con el objetivo de fomentar capacidades, autonomía y participación en la sociedad.


Actualmente, el centro cuenta con 42 usuarios en el área ocupacional y 7 en el aula de día para personas gravemente afectadas, distribuidos en tres talleres profesionales y un aula de estimulación cognitiva y física. Además, da cobertura no solo a Manzanares, sino también a Valdepeñas y Membrilla, mediante transporte adaptado que recoge y devuelve a los usuarios diariamente, garantizando el acceso al centro a quienes viven fuera del municipio.


El CADI ha marcado hitos pioneros en la provincia y en España. Un ejemplo destacado es la integración de sus usuarios en estudios universitarios adaptados. Entre ellos, un usuario del CADI de Manzanares completó un máster en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) a través de Laborvalía, asociación que agrupa a los 16 CADIs de la provincia de Ciudad Real y brinda soporte jurídico, formativo y técnico. Estos logros evidencian cómo la formación y el acompañamiento del CADI han roto barreras y han ampliado horizontes para las personas con discapacidad intelectual.


El equipo profesional del centro es clave en este éxito. Lo integran un director, dos educadoras, tres cuidadoras, tres monitores de taller, dos personas encargadas de la limpieza, un fisioterapeuta, un logopeda, un profesor de arte, un técnico deportivo y, recientemente, un especialista en terapia canina. Cada profesional tiene tareas definidas: los educadores se encargan del ajuste personal y social, mientras que los monitores y maestros de taller preparan a los usuarios laboralmente y los acompañan en la adquisición de competencias profesionales. Además, el CADI ha incorporado proyectos innovadores y sostenibles, como el taller de compostaje, donde los usuarios transforman los residuos del comedor en mantillo orgánico, que luego utilizan en los proyectos de jardinería del centro.

1ª foto: Taller de cartonaje y manualidades. 2ª foto: Visita a la Biblioteca Pública de Manzanares. 3ª foto: Taller de montaje y encuadernación. Dcha: Entrega de Título de Master a un usuario del CADI Manzanares en la UCLM

Otro ejemplo de innovación es la asamblea mensual de representantes, un órgano paritario formado por usuarios que votan y deciden sobre actividades, salidas y proyectos del centro. Esta iniciativa refleja un modelo centrado en la persona, donde los usuarios tienen voz y voto en su desarrollo y en la organización del centro. Entre las decisiones recientes, se incluyen visitas al zoológico, convenios deportivos con el Fútbol Sala de Manzanares y exposiciones artísticas.


El CADI también ha fortalecido la integración laboral mediante convenios con empresas locales, como Rivulis, Larios, Bellido o Tudor. Los usuarios aplican sus habilidades y reciben reconocimiento por su trabajo, al tiempo que las familias disfrutan de un entorno seguro que les permite conciliar su vida laboral y personal. La institución funciona, así, como un verdadero espacio de respiro familiar, además de un centro de formación, desarrollo y socialización.


La evolución del CADI de Manzanares también se refleja en la atención a quienes presentan una discapacidad más severa. En el aula de día para gravemente afectados, los usuarios reciben fisioterapia, estimulación cognitiva y musicoterapia, garantizando su bienestar y desarrollo dentro de sus capacidades. “Incluso con grandes limitaciones, se nota la felicidad que transmiten los usuarios y la satisfacción de las familias al ver sus progresos”, señalan desde el centro.


A lo largo de sus casi cuatro décadas, el CADI de Manzanares ha demostrado que la combinación de visión pública, profesionalización del equipo y protagonismo de los usuarios puede transformar vidas. Cada taller, proyecto y terapia es un paso hacia la autonomía, la inclusión y la dignidad, creando un legado de oportunidades que trasciende generaciones. Cada usuario que pasa por sus aulas contribuye a esta historia de superación, integración y futuro.


Texto: Juan Diego García-Abadillo. Fotos: CADI Manzanares