50 años de historia de esta escuela infantil de Valdepeñas, conocida popularmente como “El Limón”, que nació para dar respuesta a esos niños y niñas de familias en situaciones vulnerables hasta convertirse en centro educativo de primer ciclo

En 1975 abrió sus puertas la Escuela de Educación Infantil Virgen de Consolación, conocida popularmente como “El Limón”. Medio siglo después, este centro sigue siendo un referente en el cuidado y la educación de los más pequeños de la ciudad. Desde sus orígenes como centro asistencial hasta convertirse en una escuela pública de primer ciclo, “El Limón” ha evolucionado sin perder su esencia: ofrecer atención, cariño y formación a la infancia.


El apodo “El Limón” tiene su origen en la ubicación del centro: se encuentra en la calle Limón de Valdepeñas. Este nombre coloquial ha perdurado a lo largo de los años, convirtiéndose en una seña de identidad para generaciones de valdepeñeros.


La historia de esta escuela infantil comienza en los primeros años setenta, en un Valdepeñas que vivía cambios sociales y económicos. Entre 1973 y 1974, el Instituto Nacional Asistencial (INAS) impulsó la creación de un centro destinado a dar respuesta a niños y niñas de familias con recursos escasos o en situaciones vulnerables.

Izq.: Alumnos del centro (1976-1977). Centro: Vista panorámica del centro en los años 90. Dcha.: Parte del personal que ha integrado la plantilla de la Escuela Infantil Virgen de Consolación el día de la conmemoración del 50 aniversario.

La idea encontró apoyo en la sociedad civil: vecinos como Luis Palacios y Baxi Navarro trabajaron junto a Manuel Sánchez Barba para materializarla. El resultado fue la Escuela de Educación Infantil Virgen de Consolación, inaugurada oficialmente en 1975, siendo su gestión confiada a la congregación de las Hijas de San José Obrero bajo la dirección de la hermana Nieves.


Fue la misma hermana Nieves la que se puso a recorrer las calles y las casas de los barrios humildes de la localidad para convencer a las familias de que dejaran traer a sus hijos a la escuela, explicando el servicio que ofrecían. Incluso el centro contaba con un autobús que recogía y entregaba a los niños y niñas por los distintos puntos de la ciudad para así facilitar la asistencia de muchas familias que vivían lejos o tenían dificultades para desplazarse.


Durante esos primeros años, el enfoque predominante era social y asistencial: atención básica, alimentación, cuidado y protección de la infancia. Con el paso del tiempo se fue incorporando la visión educativa: no solo cuidar, sino acompañar el desarrollo integral de cada niño.


Era un espacio abierto a necesidades urgentes, incluso en época de vendimia ampliaba horarios, ofreciendo un cobijo seguro a los niños y niñas mientras sus padres trabajaban largas jornadas. Es más, cuando ocurrió la trágica riada de 1979, se convirtió en refugió temporal para esos niños y niñas cuyas casas habían sido afectadas. Las monjas los alimentaban y, además, se encargaron de ayudar a las familias afectadas lavando ropa y efectos personales para aliviar los días difíciles del desastre.


Sobre 1995, la congregación religiosa dejó la gestión directa del centro, pasando a depender de la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha como Centro de Atención a la Infancia (CAI). Este cambio supuso incorporar una dimensión educativa más clara. Entre 2008 y 2009, “El Limón” pasó a depender de la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha, integrándose en la red pública como escuela infantil de primer ciclo (0-3 años).

Izq.: Jardín de la entrada. Centro: Excursión a Las Virtudes a principios de los años 80. Dcha.: Día del despliegue de la pancarta conmemorativa.

A lo largo de las décadas, las instalaciones han sufrido ampliaciones y adaptaciones. El edificio original incluía dormitorios y capilla para las religiosas. Cuando las monjas dejaron de residir allí, esos espacios se transformaron en aulas, zonas de juego y áreas de descanso, adaptadas a la educación infantil moderna. Este cambio físico refleja la evolución del proyecto, pero no borra su esencia.
En la actualidad, la Escuela de Educación Infantil Virgen de Consolación ofrece horarios adaptados a la conciliación familiar, de 7:30 a 15:15 horas, y una metodología que combina juego, rutinas y actividades dirigidas para fomentar el desarrollo cognitivo y emocional. Las aulas están organizadas por edades para garantizar estímulos adecuados y promover la autonomía progresiva. Acoge una media de unos 80 alumnos y cuenta con un equipo de 17 profesionales que incluyen dirección, educadoras, personal de cocina, limpieza y mantenimiento.


En octubre de este año celebraron su 50º aniversario con una exposición fotográfica, un acto institucional y el despliegue de una pancarta conmemorativa. Antiguos alumnos, familias, educadores y personal laboral del centro compartieron recuerdos, fotos y emociones. La celebración fue una mezcla de nostalgia y gratitud. No solo se recordó el pasado, sino que se reafirmó el compromiso de seguir cuidando la infancia de Valdepeñas.


La Escuela Infantil Virgen de Consolación nació como centro asistencial, se consolidó como escuela pública y se transformó en un espacio educativo moderno, sin perder su esencia. Hoy es memoria viva de Valdepeñas: un centro donde la infancia encuentra cobijo, respeto y cariño. Es un testimonio de cómo la educación, la comunidad y el compromiso social pueden crear un legado que trasciende generaciones.


Cada niño y niña que pasa por “El Limón” lleva consigo una historia. Medio siglo después, su historia continúa: cincuenta años cuidando los primeros pasos, cincuenta años sembrando futuro.

Texto: Juan Diego García-Abadillo.
Fotos: Escuela Infantil Virgen de Consolación.