En la Prolongación San Francisco, número 2, se encuentra La Alacena de Rosa, un establecimiento que desde hace más de cuatro años se ha ganado un lugar entre los locales más queridos de Valdepeñas.


Con capacidad para unas 40 personas en su interior, el negocio se transforma en verano gracias a su amplia terraza de 30 mesas, que se convierte en punto de encuentro para familias, jóvenes y grupos de amigos. “En invierno somos más de interior, pero en verano la terraza es nuestro fuerte”, comenta Rosa, responsable del local.


El horario es amplio y flexible: abre todos los días desde las 9:30 de la mañana hasta medianoche, cerrando únicamente los miércoles. No hay cierre a mediodía -excepto en los meses de más calor en verano- lo que permite a los clientes disfrutar de desayunos, aperitivos o cenas a cualquier hora.


Si algo distingue a La Alacena de Rosa son sus bocadillos gigantes. Ya sean rellenos de lomo, bacón, magreta, chorizo, calamares, tortilla, vegetal, etc., siendo una propuesta tan abundante como popular. A ellos se suman hamburguesas, sándwiches, platos combinados y una variada selección de raciones, entre las que destaca el magro con tomate, el cazón, la fritura o la oreja a la plancha, está última muy demandada por sus clientes.


Además de la experiencia en el local, el establecimiento ofrece comida para llevar por encargo, desde bocadillos y raciones hasta paellas, disponibles cualquier día de la semana.


Con precios pensados para todos los bolsillos y un ambiente marcado por la cercanía, La Alacena de Rosa se ha convertido en un referente de la hostelería local, especialmente entre los jóvenes que acuden al cercano Polideportivo de La Molineta.


Un espacio sencillo y acogedor que ha sabido hacerse un hueco en la vida diaria de Valdepeñas gracias a su oferta gastronómica y al trato familiar que caracteriza a su equipo.